¡No merezco la torta!

Cierto pastor había visitado muchas veces a una señora y le había hablado acerca de aceptar la salvación de su alma. Las respuestas eran las siguientes: «Pastor, voy a pensar en esto», o:»Yo no merezco esta salvación». Al final dijo:»Yo voy a esforzarme para poder merecer esta tan grande salvación».

Para sorpresa del pastor, ella le invitó un día a tomar café y comer una rica torta. Cuando el pastor llegó, la mesa estaba preparada y la torta bien adornada en el centro de todo.

¡No me habléis de Jesucristo!

A mediados del último siglo, vivía un conde sajón, que había sido educado en el Deísmo – doctrina que admite la existencia de un Dios, pero niega la revelación y rechaza el culto – y se gloriaba de ser adversario declarado de la fe cristiana y de las Sagradas Escrituras. Sintiéndose ya viejo y cerca de su fin, forzado por algún escrúpulo de conveniencia o de conciencia, hizo venir a su hogar al predicador de la Iglesia Evangélica, al que estimaba mucho por sus talentos y por sus virtudes.

La Biblia y el diablo

Hace poco una reunión dirigida por Graham Scroggie, hablaba sobre el texto: «Y en la cabecera del Libro está escrito de mí»… Entre otras cosas dijo que los modernos incrédulos dicen el Génesis es un mito y que el Apocalipsis es un misterio.

Dirigiéndose a la multitud dijo:»Estoy maravillado sobre quien puede haber inspirado tan peregrina teoría». Entonces una fuerte voz resonó en medio de la numerosa concurrencia: «El Diablo».

Salmo 32

Dice el Salmo 32: Bienaventurado aquel cuya trasgresión ha sido perdonado y cubierto su pecado, bienaventurado el hombre a quien Jehová no culpa de iniquidad y en cuyo espíritu no hay engaño.

Este es un salmo de bienaventuranza, y normalmente se cantaba en el día de expiación. El día de expiación era una fecha especial para el pueblo judío, hasta podríamos decir un día solemne.

El valor de una oración

Señor…
…Ayúdame a decir la verdad delante de los fuertes y a no decir mentiras para ganarme el aplauso de los débiles.

Si me das fortuna, no me quites la razón.

Si me das éxito, no me quites la humildad.

Si me das humildad, no me quites la dignidad.

Ayúdame siempre a ver la otra cara de la medalla, no me dejes inculpar de traición a los demás por no pensar igual que yo.

La carta del camionero

La Montaña Steamboat era un asesino y los camioneros que avanzaban por la carretera de Alaska le tenían un gran respeto. Sobre todo en el invierno, el camino quedaba inutilizado cubierto de nieve. Incontables camiones y camioneros se han perdido allí en los últimos años y muchos sueños se desvanecieron en sus laderas rocosas.

Hace muchos años, en un viaje por la carretera, me encontré con un accidente varios restos de un camión esparcidos hasta el acantilado. Aparqué mi equipo y se acercó al grupo de los camioneros que estaban viendo los restos del camión.

Haz algo con nada

«Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos» Efesios 5:15-16

Un aviso en el periódico mostraba a tres personas esperando un autobús urbano. Dos de ellas se veían aburridas y apáticas, mientras que la tercera estaba jugando feliz con un aparatito electrónico. «Haga algo con su nada -decía el anuncio-. Ese tiempo de nada. El tiempo entre todo lo demás que usted tiene que hacer». La idea era vender el juguete portátil para que las personas pudieran usar todos esos segmentos desperdiciados de tiempo «de espera».

¿Quién es mi verdadero estorbo?

Alguna vez te has preguntado ¿quien es el estorbo de nuestra vida?. Tal vez has creído durante muchos años que ha sido “el diablo”, o la suegra, o la familia, o el jefe, o el clima, o el estudio, o bien, el dinero que no tenemos.. pero la verdad es que el mayor estorbo de nuestra vida hemos sido nosotros mismos.

Cada uno es el responsable de que las cosas no sucedan, sea porque no trabajamos duro, no estudiamos, no creemos, no oramos, no confiamos.. en fin, no hacemos lo que tenemos que hacer,  por pereza o por las razones que nos hemos dicho por años.

El mejor pegamento del mundo

Se cuenta la historia de una señora que leyó en una revista el anuncio del mejor pegamento que jamás había salido al mercado. Al parecer dicho pegamento tenía todas las propiedades para arreglar cualquier cosa que estuviera rota. Emocionada por la noticia la dama solicitó la muestra gratis que se ofrecía con la idea de probar el pegamento y luego adquirir algunas botellas del mismo.

Varios días más tarde llegó a vuelta de correo un sobre en el cual se encontraba la muestra solicitada. Cuando la dama lo abrió una expresión de sorpresa se dibujó en su rostro.

Cuida tu testimonio

El semáforo se puso en amarillo justo cuando él iba a cruzar en su automóvil y como era de esperar, hizo lo correcto: se detuvo en la línea de paso para los peatones, a pesar de que podría haber rebasado la luz roja, acelerando a través de la intersección.

La mujer que estaba en el automóvil detrás de él estaba furiosa. Le tocó la bocina por un largo rato e hizo comentarios negativos en alta voz, ya que por culpa suya no pudo avanzar a través de la intersección. y para colmo, se le cayó el celular y se le regó el maquillaje. En medio de su pataleta, oyó que alguien le tocaba el cristal del lado.