¿Hasta cuándo esperaré?
¿Quién de nosotros no dijo esta expresión alguna vez: ¡Hasta cuando esperaré!?…
Esperar una respuesta, un llamado importante, una visita deseable, un trabajo urgente…
Esperar el amor de tu vida, una respuesta a tu oración, la sanidad en ti o en un ser querido…esperar el tiempo de Dios.
Tal vez, no sea fácil esperar cuando anhelas que algo suceda en tu vida y más aun si te encuentras con necesidad. Pero desde el momento que tu le entregaste a Dios tu oración, Él dio la orden para que se ejecute el cumplimiento de eso que deseas que suceda. Descansa en sus brazos confiando que El lo va hacer.
Un relato sobre la necesidad de arriesgarse para encontrar la verdadera luz
En Mt 17:27 Jesús manda a Pedro ir a pescar un pez, con la moneda que encontrase en la boca del primer pez, le dice que pague el impuesto del templo de los dos.
Enero 15
Un día en Filadelfia, el caballo de un carro asuntó y huyó. El dueño, corrió y se agarró de las riendas.
Anfitriones, comensales, ropa y calzado nuevos, adornos en las casas, luces, colores, riquísimos manjares, las tiendas abarrotadas de gentes que compran regalos, niños con juguetes nuevos. ¡Cuantos preparativos para estos días en varias partes del mundo! En cada pueblo y nación las familias están abocadas a la preparación de la cena de nochebuena, y se reúnen alrededor de la mesa según la tradición de cada país.
En 1994, dos americanos respondieron a una invitación del Departamento de Educación Rusa, para enseñar moral y ética (basado en principios bíblicos) en las escuelas públicas. Fueron invitados a enseñar en prisiones, negocios, departamentos de bombero y policía, y en un inmenso orfanato. Alrededor de 100 niños y niñas que habían sido abandonados, abusados, y dejados a cargo de un programa del gobierno, estaban en este orfanato. Ellos nos relatan esta historia en sus propias palabras.
En aquellos días, como había una gran multitud, y no tenían qué comer, Jesús llamó a sus discípulos, y les dijo: Tengo compasión de la gente, porque ya hace tres días que están conmigo, y no tienen qué comer; y si los enviare en ayunas a sus casas, se desmayarán en el camino, pues algunos de ellos han venido de lejos. Sus discípulos le respondieron: ¿De dónde podrá alguien saciar de pan a éstos aquí en el desierto? Marcos 8:1-4
Vino luego a Betsaida; y le trajeron un ciego, y le rogaron que le tocase. Entonces, tomando la mano del ciego, le sacó fuera de la aldea; y escupiendo en sus ojos, le puso las manos encima, y le preguntó si veía algo. El, mirando, dijo: Veo los hombres como árboles, pero los veo que andan. Luego le puso otra vez las manos sobre los ojos, y le hizo que mirase; y fue restablecido, y vio de lejos y claramente a todos. Y lo envió a su casa, diciendo: No entres en la aldea, ni lo digas a nadie en la aldea. Marcos 8:22-26