Hoy sé quien es Dios

Este es el mayor y más extraordinario cambio que un hombre puede experimentar: ser sacado de la tumba de la muerte espiritual para ser conducido a la luz de la vida y de la libertad... En verdad así debe ser: quienes de entre los muertos reciben la vida ciertamente reconocerán la mano del Eterno en semejante resurrección. Este es el mayor y más extraordinario cambio…

La jaula vacía

Hubo una vez un sacerdote de nombre George Thomas, párroco en un pequeño pueblo de Nueva Inglaterra; En cierta ocasión, durante la misa del Domingo de pascua, durante el sermón puso en el centro del altar una jaula de pájaros vieja, rota y sucia. Todos los feligreses se quedaron sorprendidos y murmuraban entre ellos. Imaginándose sus comentarios, el sacerdote habló de esta manera:. " Ayer…

Las notitas

Hubo una época en mi vida en la que solía viajar con cierta regularidad. Aprovechaba los viajes de capacitación de mi esposo para, ni corta ni perezosa, unírmele y aprovechar la salidita. Cada vez que mi esposo salía a algún lugar –al que yo no pudiera acompañarle, le incluía una notita de aprecio y de ánimo. En cierta ocasión, se la escondí en un zapato.…

En Cristo somos perdonados

Quizás alguno pueda ofrecerse para morir en lugar de una persona honrada. Puede ser que alguno esté dispuesto a dar su vida por las personas buenas; pero Dios muestra su amor para con nosotros en que siendo aún desagradecidos, malos, egoístas, perversos… pecadores, Cristo murió por nosotros. Porque no hay justo ni aún uno. Todos hemos cometido injusticias, todos hemos mentido, hemos dañado de alguna…

Frena para que otro frene, pero a tiempo

Roberto, entonces, tomó una decisión heroica. Puso su Volvo entre ese auto y la cerca, y hundió fuertemente los frenos. Saltaron chispas, y ambos vehículos quedaron trabados, pero después de trescientos metros de frenada, los dos autos pararon. La mujer había sufrido un desmayo diabético y había perdido el control del carro. Pero el arrojo del valiente Albanés, y los frenos del auto, evitaron la…

La vida en una montaña

montañaHoy fui a subir una montaña cercana a mi casa y encontré que la cima se veía tan alta e intimidante desde donde yo me encontraba,  que por mi mente pasaba la idea de darme por vencido, sin embargo conforme avanzaba, el paisaje, los hallazgos de aves y plantas, el encontrar otras personas que también buscaban la cima y el nuevo aprendizaje que todo esto traía consigo, me permitió enfocarme en el presente, en seguir avanzando, paso a paso, metro a metro, disfrutando del presente mientras seguía ascendiendo.

La pregunta del millón: ¿Dios existe?

Un cierto día, la profesora le pregunto a los niños si alguien puede explicar quien era Dios? Uno de los niños levanto el brazo y dijo: Dios es nuestro padre, el hizo la tierra, el mar y todo lo que existe en El. El nos hizo sus hijos.

La profesora queriendo buscar mas respuestas, fue mas lejos. Como ustedes saben si Dios existe, ¿si nunca lo vieron? La sala se quedo en silencio.

El día en que mi vida se detuvo

Te has sentido alguna vez como que tu vida se detuvo? Has pensado que la vida esta llena de posibilidades pero que no es para ti? Hay muchas personas que se encuentran detenidas en la vida, hay personas que no saben que hacer, que han sido abandonados por su pareja, que perdieron el trabajo, que estan endeudados, que todo le sale mal, que no tienen para comer, se sienten desperados lo unico que alcanzan a ver son problemas y mas problemas.

El destacado lider y escritor John C. Maxwell dice: “La gente no necesita cambiar sus problemas, sino sus perspectivas”.

Recolección de ofrenda

Ed Dobson, pastor de la congregación a la que yo asistía, solía decir que no le gustaba predicar sobre las ofrendas para la iglesia. Como su trabajo anterior exigía que se recolectaran fondos, le desagradaba imponerle a la gente presiones innecesarias.

Sin embargo, cuando estaba enseñando 2 Corintios y llegó a los capítulos 8 y 9, no pudo evitar el tema. Lo que más recuerdo de ese mensaje fue la ilustración que utilizó.

El ciego, el enfermo y el muro

Dos hombres, gravemente enfermos, compartían el mismo cuarto en un hospital. A uno de ellos lo hacían sentar una hora por día recostado en su respaldo para favorecer un drenaje. Su cama daba a la única ventana del cuarto. La cama del otro, en la otra extremidad quedaba al margen de toda posibilidad de ver hacia afuera.

Los enfermos, tanto como podían, pasaban horas conversando desde sus camas, evocando sus familias, sus trabajos, sus amigos, sus viaje