La jaula vacía
Las notitas
En Cristo somos perdonados
Frena para que otro frene, pero a tiempo
La vida en una montaña
Hoy fui a subir una montaña cercana a mi casa y encontré que la cima se veía tan alta e intimidante desde donde yo me encontraba, que por mi mente pasaba la idea de darme por vencido, sin embargo conforme avanzaba, el paisaje, los hallazgos de aves y plantas, el encontrar otras personas que también buscaban la cima y el nuevo aprendizaje que todo esto traía consigo, me permitió enfocarme en el presente, en seguir avanzando, paso a paso, metro a metro, disfrutando del presente mientras seguía ascendiendo.
La pregunta del millón: ¿Dios existe?
Un cierto día, la profesora le pregunto a los niños si alguien puede explicar quien era Dios? Uno de los niños levanto el brazo y dijo: Dios es nuestro padre, el hizo la tierra, el mar y todo lo que existe en El. El nos hizo sus hijos.
La profesora queriendo buscar mas respuestas, fue mas lejos. Como ustedes saben si Dios existe, ¿si nunca lo vieron? La sala se quedo en silencio.
El día en que mi vida se detuvo
Te has sentido alguna vez como que tu vida se detuvo? Has pensado que la vida esta llena de posibilidades pero que no es para ti? Hay muchas personas que se encuentran detenidas en la vida, hay personas que no saben que hacer, que han sido abandonados por su pareja, que perdieron el trabajo, que estan endeudados, que todo le sale mal, que no tienen para comer, se sienten desperados lo unico que alcanzan a ver son problemas y mas problemas.
El destacado lider y escritor John C. Maxwell dice: “La gente no necesita cambiar sus problemas, sino sus perspectivas”.
Recolección de ofrenda
Ed Dobson, pastor de la congregación a la que yo asistía, solía decir que no le gustaba predicar sobre las ofrendas para la iglesia. Como su trabajo anterior exigía que se recolectaran fondos, le desagradaba imponerle a la gente presiones innecesarias.
Sin embargo, cuando estaba enseñando 2 Corintios y llegó a los capítulos 8 y 9, no pudo evitar el tema. Lo que más recuerdo de ese mensaje fue la ilustración que utilizó.
El ciego, el enfermo y el muro
Dos hombres, gravemente enfermos, compartían el mismo cuarto en un hospital. A uno de ellos lo hacían sentar una hora por día recostado en su respaldo para favorecer un drenaje. Su cama daba a la única ventana del cuarto. La cama del otro, en la otra extremidad quedaba al margen de toda posibilidad de ver hacia afuera.
Los enfermos, tanto como podían, pasaban horas conversando desde sus camas, evocando sus familias, sus trabajos, sus amigos, sus viaje