Un error dirigido por Dios

Corría el año 1979. Viktor Kilmenko, cantante finlandés de origen ruso, acababa de convertirse a la fe cristiana. Como ya no quería interpretar sus canciones livianas, renunció a todos sus contratos con la televisión y con los cabarets. ¿Pero qué hacer para ganar su propio sustento y el de los suyos?

Suplicó al Señor que se lo mostrara. Una noche Viktor descubrió en la primera página de un libro pequeño la referencia de un versículo. Lo buscó en su Biblia y leyó: «Debemos poner nuestras vidas por los hermanos». Entonces comprendió cual era el llamado de Dios: debía consagrar su vida a sus compatriotas en la antigua Unión Soviética.

Media vuelta

El tema de una conferencia cristiana era: «La vuelta a Dios». En la entrada, un cartel representaba un tope que señalaba el final de la vía férrea. Este tope también nos hace pensar en un callejón sin salida; detrás no hay más camino, no hay nada.

¿Es el lugar donde nos encontramos? ¿Nos hallamos ante un tope? ¿Nos damos cuenta de que nuestra vida no conduce a nada…? Es necesario dar media vuelta para volver a Dios. No basta ser simplemente un poco más razonable, un poco más amable…

Pensamiento de Einstein

Durante muchos meses la revista «Time» procuró determinar a quien elegiría como «la personalidad del siglo XX». Después de muchas y variadas propuestas, Einstein quedó como ilustre vencedor. Fue un investigador, recibió el premio Nobel de Física, fue un convicto sionista y un filósofo.

Una eminente personalidad dijo de Einstein: «Él amplió la investigación de la humanidad acerca de un universo infinito, pero al mismo tiempo demostró que el ser humano es un ser finito». Einstein se colocaba el mismo en esta posición y hablaba de Dios con cierta humildad y temor.

Y Dios respondió las oraciones

Hay mensajes que se esperan con expectativa. Unos, para alegrar nuestro corazón. Otros que nos despiertan inquietud y, un tercer grupo, el de aquellos mensajes que nos desencadenan zozobra. De esas misivas le llegó una a Esther Pérez. Era mediodía y su hijo llegó con la hoja de cuaderno escrita a mano. Era el listado de los útiles escolares que requerían para el período lectivo que apenas iniciaba.

–¡Santo Dios!—exclamó azarada–. Si tu padre ni siquiera ha recibido el salario y ya con este compromiso–.

Los lentes del alma

Paula, una joven de escasos 12 años, visitaba por primera vez al optómetra , el cual le diagnosticó miopía en ambos ojos.

– Sientes que no puedes ver bien de lejos, Paula. – dijo el doctor.
– Sí, se me dificulta mucho hacerlo.- afirmó Paula
– Te sientes muy mal por esto, verdad ?- dijo el doctor
– Sí, lo que más me afecta es que no puedo distinguir a cierta distancia el rostro de algunas personas, ni observar de lejos el amanecer

Pecas

Dios tiene maneras creativas y aún divertidas para comunicarse con nosotros, para llamar nuestra atención y guiarnos… sólo tenemos que estar atentos y, por supuesto obedecerle. Esto nos muestra la anécdota de Juan, un joven creyente a quien le habló Dios de una manera muy singular.

Juan aguardaba el autobús para regresar a casa. Aburrido por la larga espera, comenzó a mirar a su alrededor. Cerca de donde él se hallaba había un puesto de revistas y Juan echó un vistazo por las diferentes ediciones, y, de manera casi imperceptible, sus ojos lograron captar portadas de revistas pornográficas que se vendían allí.

La maestra no tiene cerebro.

maestraUna maestra que no quiero decir su nombre, quiso demostrar a sus niños de primaria que Dios es un mito.  La clase ocurrió así:

MAESTRA:  Hoy vamos a aprender que Dios no existe. (Entonces, dirigiéndose a uno de los niños dice:) ¿Tito, ves el árbol allá afuera?

TITO:  Si, maestra.

MAESTRA: ¿Tito, ves la hierba?

TITO: Si, maestra.

Cuando tu paciencia se pone a prueba

Carolina estaba enojada con sus dos hijos, Claudio y Lorenzo. Llamó a su madre en busca de apoyo moral y consejos. Esos chicos se portan como Daniel, el travieso, bufó. Se puso a explicar los acontecimientos del día. Los niños querían deslizarse por el piso de la cocina. Corrieron y patinaron sobre las alfombras con las pegajosas y rojas medias, haciendo un terrible desastre. Más tarde, descubrieron una lata de insecticida, siguió Carolina. Se metieron en el lavadero, se subieron a la secadora y embadurnaron las paredes con ese líquido nauseabundo.

¿Pensó usted en dar gracias a Dios?

Nuestro vecino era honesto y trabajador. Había tenido éxito en su profesión y mostrado mucha abnegación por su mujer, quien había quedado ciega al principio de su matrimonio. Ahora él tenía cerca de ochenta años. Su aspecto era digno, agradable, pero… más bien satisfecho consigo mismo.

Durante una visita en año nuevo, mientras evocaba el pasado, mi padre le preguntó: -¿Pensó usted en darle gracias a Dios por todo lo que él le ha dado? El anciano levantó la cabeza sorprendido, luego bajó la mirada y no contestó. La pregunta fue como una flecha para su conciencia. Más tarde mostró un real interés por la fe.

Cuando te sientas preocupado…

Dios quiere cuidar de nosotros, pero para permitírselo, nosotros debemos dejar de cuidarnos. Muchas personas quieren que Dios se ocupe de ellas mientras se preocupan o tratan de encontrar una respuesta, en lugar de esperar la dirección de Dios. En realidad, lo que hacen es revolcarse en sus propias «cenizas» y aún así, pretenden que Dios les dé gloria. Para que Dios nos dé de su gloria debemos darle las «cenizas».

Le entregamos nuestras preocupaciones confiando en que Él puede y habrá de cuidar de nosotros. Hebreos 4:3 dice: «En tal reposo entramos los que somos creyentes (los que unimos, confiamos y descansamos en Dios)…»