Yo lo haría mejor
Cuantas veces hemos exclamado “Yo lo haría mejor”, o «Yo lo Haría de ésta otra forma». Es más, sé que conoces a unos cuantos por ahí que utilizan éste tipo de frases casi como un lema.
Recuerdo que una vez un amigo compartió conmigo el siguiente pensamiento que había escuchado “Cuando veas a alguien adelante y tu creas que lo puedes hacer mejor,
Yo no soy lo que yo sería. Yo no soy lo que yo quiero ser. Yo no soy lo que yo espero ser. Sin embargo, yo no soy el que yo solía ser. Y, por la gracia de Dios, soy lo que yo soy. John Newton (1725-1807)
Era un episodio casi increíble, el Hijo de Dios yacía clavado en un madero a la vista de muchos, humillado, azotado y en sus últimos minutos de vida. Es increíble que al hombre que habían recibido con palmas y cantos, ahora estuviera muriendo como el peor de los malhechores.
En esta semana el mundo entero conmemora la muerte de Jesucristo el Hijo de Dios el cual vino a la tierra tomando forma de hombre y sin experimentar pecado murió por cada uno de nosotros para darnos vida eterna.
Las pinturas de la Cena del Señor muestran una copa y una bandeja. La copa representa la sangre que Jesús derramó para salvarnos del pecado, y en la bandeja está el pan, que simboliza Su cuerpo que fue molido por nosotros. Lo que no vemos es la segunda copa que Jesús bebió solo: la que hizo posible nuestra salvación.
La congregación terminó de cantar unos himnos. Luego el pastor pasó al frente y presentó a un amigo de su infancia que pasaría a compartir unas palabras esa noche. tras la presentación, un hombre anciano pasó al púlpito y comenzó a hablar:
La mujer se rió cuando me contó de la vez que despertó a su esposo para decirle que estaba de parto y que tenía que ir al hospital. Él saltó de la cama, cayó de rodillas, y dijo: «Cariño, vamos a orar.»
En la pequeña escuelita rural había una vieja estufa de carbón muy anticuada. Un chiquito tenía asignada la tarea de llegar al colegio temprano todos los días para encender el fuego y calentar el aula antes de que llegaran su maestra y sus compañeros.
Blondin era un acróbata siglo 19, famoso por su acto de cuerda floja a 50 metros por encima de las Cataratas del Niágara en una cuerda que midió 335 metros de largo.
-Quédense con su vieja Biblia. No la necesito, ¡yo soy mi propio dios!Así fueron recibidos en una cárcel dos visitantes que quisieron ofrecer un Nuevo Testamento a un preso llamado José.