¿Cómo usted usa su tiempo?

Uno de los mayores desafios actuales es el del uso del tiempo. A lo largo de la vida de 72 años especialistas afirman que gastamos 21 años durmiendo, 14 años trabajando, 7 años en el baño (mi hija adolescente ya agotó su tiempo ), 6 años comiendo, 6 años viajando, 5 esperando en filas , 4 aprendiendo, 3 en reuniones,2 devolviendo llamadas telefónicas, 1 año buscando cosas perdidas, 22 meses en la iglesia , 8 meses abriendo correspondencia inutil, 6 meses esperando en semáforos.

No es sorprendente decir que una pareja gaste en promedio, apenas 4 minutos por dia, conversando y los hijos digan : ¡ ¿vamos hasta el trabajo de papá para poder verlo? !. Estudios indican que los padres gastan en promedio 30 segundos por día hablando con sus hijos.

¿Como usted usa su tiempo? Usted dice regularmente:¿No tengo tiempo suficiente?

No te sientas menospreciado

Cuando decidimos emprender el camino del servicio cristiano, teníamos al frente un enorme campo de oportunidades, y en cada uno de ellos veíamos la ocasión de darle la gloria a Dios, y no importaba si se trataba de hacer limpieza en el templo, distribuir material Bíblico por las calles, cantar en el coro, dar nuestros diezmos y ofrendas o visitar a los enfermos.
Poco a poco el tiempo va pasando, y en la mayoría de los casos, vemos que lo que hemos hecho, pronto queda en el olvido de los seres humanos, es como querer observar la huella que deja la serpiente sobre la peña.

Esos momentos, duelen en el alma, sobretodo cuando estamos pasando momentos de pruebas, y comenzamos a recordar nuestro comportamiento dentro del Reino de los Cielos, y vemos que nuestra vida ha estado orientada a vivir para Dios.

La fe de un niño

La pequeña Tania, de seis años de edad, y su papá eran los únicos que seguían despiertos en el automóvil mientras iban de vuelta a casa después de un viaje de campamento familiar. Mientras miraba la luna llena a través de la ventana del vehículo, la niña preguntó: «Papá, ¿crees que yo podría tocar la luna si me levanto?»

«No, no lo creo», sonrió él.
«¿Puedes tú alcanzarla?»
«No, no creo que tampoco pueda hacerlo».

Dios vive debajo de la cama

Mi hermano Kevin piensa que Dios vive debajo de su cama. Al menos eso es lo que le oí decir una noche. Estaba rezando en voz alta en su cuarto oscuro, y me detuve frente a su puerta cerrada a escuchar. «¿Estás ahí, Dios?» dijo. «¿Dónde estás? Ah, ya entiendo. Debajo de la cama.» Me reí en voz baja y de puntillas fui a mi cuarto.

Las perspectivas únicas de Kevin son a menudo una fuente de diversión. Pero esa noche algo más generó por largo tiempo el humor. Me di cuenta por primera vez el mundo muy diferente que vive Kevin,

El cirujano

Una reportera fue invitada una vez por un renombrado cirujano a contemplar una difícil operación que iba a realizar.

Mientras el cirujano llevaba a cabo los preparativos necesarios para la operación, parecía confiado, pero un poco nervioso.
Luego, emprendiendo el camino hacia el quirófano, se detuvo un momento e inclinó la cabeza (mientras hacía una breve oración en su interior).

Más tarde durante la operación, sus manos se veían sin nervios … se veían tranquilas …

La reportera expresó su sorpresa de que un cirujano elevara una oración

Las manos del Maestro

Deseando fomentar el progreso de su hijo joven en el piano, una madre llevó al niño pequeño a un concierto de Paderewski. Después de sentarse, la madre vio a un amigo en la audiencia y caminó por el pasillo para saludarlo. Aprovechando la oportunidad de explorar las maravillas de la sala de conciertos, el niño se levantó y,se fue a  explorar a través de una puerta que decía: «PROHIBIDA LA ENTRADA».

Cuando las luces se apagaron y el concierto estaba a punto de comenzar, la madre regresó a su asiento y descubrió que su hijo había desaparecido. De repente, las cortinas se abrieron y los focos se centraron en el centro del  escenario. Horrorizada, la madre vio a su hijo sentado al piano inocentemente, tocando las «Twinkle, Twinkle Little Star». En ese momento, el gran maestro hizo su entrada, rápidamente fue al piano y susurró al oído del niño, «No pares, sigue jugando.»

Una carta sin leer

Un cierto joven yacía moribundo en India. Hacía algunos años había abandonado su hogar y «malgastado su dinero». Viéndose en la mayor miseria, escribió a su padre que le enviase dinero y ayuda.

A su debido tiempo recibió una carta de su padre, y con gran ansiedad miró dentro del sobre para ver si contenía algún cheque o giro postal. No encontrado nada en el interior del sobre, cogió la carta y con gran ira e impaciencia la arrojó hacia un lado sin leerla.

Habiendo empeorado y viendo que su fin  se acercaba,

La oración

Cuando oramos, hablamos con Dios. La exhortación a perseverar en la oración significa, pues, vivir en constante relación con nuestro Señor en el cielo. De esa manera también expresamos nuestra dependencia de él. Cuando perseveramos en oración es como si dijéramos: No podemos ni queremos vivir sin ti.

Como en todo, el Señor Jesús es un perfecto ejemplo en cuanto a la actitud que debemos tomar en la oración. Por ejemplo, lo vemos cuando estuvo en Getsemaní oco antes de sufrir los malos tratos y la crucufixión.

Las manos de Dios

Una niña de seis años hizo un dibujo para su papá y se lo mostró con el rostro radiante. En la parte superior de la hoja estaba pintada una persona y en la parte inferior había otra persona; ambas estaban unidas por largas líneas.

El padre miró pensativo el dibujo, pero no lo entendió. La decepción de la pequeña fue notoria, pero pacientemente explicó a su padre: «Papá, arriba está nuestro amado Dios y abajo estoy yo».

En los brazos de Dios

No creamos que sólo cuando se es niño se puede tener el consuelo de unos brazos que nos alcen cuando nos sentimos tristes o tenemos miedo. Pensemos que aún siendo adultos, esos brazos se extienden para contenernos en los peores momentos.

Para un niño no hay consuelo mayor que los brazos de sus padres. Si se caen, se lastiman, si un juguete se rompió o alguien les dijo algo feo, si se asustaron o les duele algo, el mejor lugar, el más cálido, son los brazos de papá o mamá.

Parecería ser que hacerle upa a un hijo fuera un acto mágico.