Mi padre está aquí

El padre que en realidad se preocupa es un padre que está dispuesto a dar aplausos. A los niños les encanta actuar si sus padres están entre el público, y si están presente no tan solo por su propio placer y disfrute. Esto también incluye a los preescolares.

Un grupo de niños de una guardería estaban hablando una vez acerca de esto:
Niño #1: Mi papá es doctor, gana mucho dinero y tenemos una piscina.
Niño #2: Mi papá es abogado, viaja a Washington y habla con el presidente.
Niño #3: Mi papá tiene su propia empresa y tenemos nuestro propio avión.

57 centavos

Una sollozante niña se detuvo cerca de una pequeña iglesia de la cual se había retirado porque estaba colmada de gente.
«No puedo ir a la escuela bíblica», le decía al Pastor entre sollozos mientras él pasaba por allí.

Viéndola andrajosa y desgreñada, el Pastor supuso lo que estaba sucediendo y tomándola de la mano la llevó adentro, donde encontró un lugar para ella en la clase.

La niña se sintió tan conmovida que esa noche se fue a la cama pensando en los niños que no tenían un lugar donde adorar a Jesús.

Diez mandamientos para ser buenos padres

1. Demuéstrale lo mucho que le quieres.

Todos los padres quieren a sus hijos pero ¿se lo demuestran cada día?, ¿les dicen que ellos son lo más importante que tienen, lo mejor que les ha pasado en la vida? No es suficiente con atender cada una de sus necesidades: acudir a consolarle siempre que llore, preocuparse por su sueño, por su alimentación; los cariños y los mimos también son imprescindibles. Está demostrado; los padres que no escatiman besos y caricias tienen hijos más felices que se muestran cariñosos con los demás y son más pacientes con sus compañeros de juegos.
Hacerles ver que nuestro amor es incondicional y que no está supeditado a las circunstancias, sus acciones o su manera de comportarse será vital también para el futuro.

La muñeca y la rosa blanca

Me apresuré a la tienda para comprar algunos regalos de última hora de Navidad. Miré a todas las personas y me comencé a quejar. Me gustaría estar aquí para siempre y yo tenía mucho que hacer. La Navidad estaba comenzando a ser una lata. Yo deseaba sólo dormir un poco durante la Navidad. Pero me apresuré lo mejor que pude a través de todas las personas al departamento de juguetes.

Una vez que fui al pasillo murmuré a mi mismo  los precios de todos estos juguetes y me pregunté si los nietos jugarían con ellos. Me encontré en el pasillo de muñecas.

Los bigotes del tigre

Una mujer joven llamada Yun Ok fue un día a la casa de un ermitaño de la montaña en busca de ayuda. El ermitaño era un sabio de gran renombre, hacedor de ensalmos y pociones mágicas.

Cuando Yun Ok entró en su casa, el ermitaño, sin levantar los ojos de la chimenea que estaba mirando dijo:

– ¿Por qué viniste?

Yun Ok respondió:

– Oh, Sabio Famoso, ¡estoy desesperada! ¡Hazme una poción!

– Sí, sí, ¡hazme una poción! ¡Todos necesitan pociones! ¿Podemos curar un mundo enfermo con una poción?

Soy lo que soy

Yo no soy lo que yo sería. Yo no soy lo que yo quiero ser. Yo no soy lo que yo espero ser. Sin embargo, yo no soy el que yo solía ser. Y, por la gracia de Dios, soy lo que yo soy. John Newton (1725-1807)

A veces nos empeñamos determinadamente en la tentativa de llegar a ser alguien cuyo modelo creemos ser el ideal para nuestra realización personal. Luchamos bravamente contra todos los obstáculos que se presentan como impedimento en la realización de nuestros propósitos, pero consiguiendo o no el objetivo, es posible que el fracaso esté allá, aguardando nuestra llegada.

El niño más cariñoso

Hace mucho tiempo al autor Leo Buscaglia, le pidieron que fuera parte del jurado de un particular concurso.

El fin del concurso era encontrar al niño más cariñoso y lleno de amor.

El ganador del concurso fue un pequeño de 4 años el cual era vecino de un anciano  y a quien recientemente se le había muerto su esposa.

El niño, al ver al ver al hombre sentado en una banca del patio y llorando, camino hacia donde estaba el anciano, se subió a su regazo y se sentó.

¿Arrojas piedras o das otra oportunidad?

Ella dijo: «Ninguno, Señor». Entonces Jesús le dijo: «Ni yo te condeno; vete, y no peques más». Juan 8:11

A mí me fallan una vez y ahí termina todo». Así se expresaba una dama hablando de la posibilidad de que algún día su esposo le fallara. Ese espíritu de no dar una segunda oportunidad al que comete un error prevalece entre esposos, amigos, miembros de iglesia e instituciones. El lema es: «Si fallaste, no esperes más». Es un consuelo pensar que Dios no es así. Dios es el Dios de la segunda oportunidad.

Dios demostró en la cruz del Calvario el amor verdadero, que alcanza a quienes ya agotaron toda oportunidad y toda paciencia humana.

El cuadro

Un hombre había pintado un lindo cuadro. El día de la presentación al público, asistieron las autoridades locales, fotógrafos, periodistas, y mucha gente, pues se trataba de un famoso pintor, reconocido artista. Llegado el momento, se tiró el paño que velaba el cuadro. Hubo un caluroso aplauso.

Era una impresionante figura de Jesús tocando suavemente la puerta de una casa. Jesús parecía vivo. Con el oído junto a la puerta, parecía querer oír si adentro de la casa alguien le respondía.

El Abrazo

El abrazo es como el alma y el cuerpo. No pueden dejar de estar juntos. Cuando me abrazan soy persona. No se si te pasa lo mismo. Cuando te abrazo es como decirte que quiero estar contigo. Es lindo sentirnos juntos.

Y ese rato dura, permanece, se queda en el tiempo. Porque el tiempo no mata al amor pero es el amor el que da vida al tiempo. El abrazo viene del alma. Desde el fondo de la tierra como las raíces. Y como la semilla se abre en tronco y ramas y se hace árbol.

El abrazo no roba energías. Da fuerzas. Es la alforja compañera del amor para el camino.