¿Cómo dar lugar a la Palabra de Dios?
Hoy más que nunca adolecemos de un cristianismo comprometido a nuestro Señor, temeroso de Su Nombre, amante de Su Palabra, dispuesto a Su servicio; muy por el contrario sobreabunda un cristianismo nominal, diluido entre este sistema mundano corrupto.
Nuestro Señor nos exhorta en Dt. 6:1-8 para que le demos un lugar prioritario a Su Palabra, de este texto podemos desprender algunas lecciones que pasaremos a compartir rápidamente y que a través de esta herramienta
Así que, cualquiera que se humille como este niño ese es el mayor en el reino de los cielos. Y cualquiera que reciba en mi nombre a un niño como este, a mi me recibe. Mateo 18.4-5
Durante muchos años, el programa de televisión de Allen Funt, Cámara Oculta, deleitó a los televidentes con una cámara escondida que captaba las reacciones frecuentemente divertidísimas de personas comunes y corrientes ante situaciones inesperadas. Su idea, según su hijo Peter, era: «Creemos que la gente es maravillosa y salimos para confirmarlo». Considera que la perspectiva de algunos otros programas similares es que «la gente es estúpida, y vamos a encontrar maneras de demostrarlo».
Un hombre, por cierto muy meticuloso, decía que las madres no trabajaban tanto. Que los quehaceres de la casa eran poca cosa.
EL GRANJERO
“Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera; respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mí. Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo”. 2 Corintios 12: 7-9
Podemos dejar que la tristeza abrume nuestras almas, o enfrentar la situación con valentía y someterla a Aquel que puede ayudarnos.
» Antes de la fiesta de la pascua, sabiendo Jesús que su hora había llegado para que pasase de este mundo al Padre, como había amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin» . Juan 13:1
Hay una vieja leyenda sobre un hombre que vagaba por todo el mundo en busca de sus deseos más profundos. Deambuló de una ciudad a otra, de un
“Entonces la mujer de quien era el hijo vivo, habló al rey (porque sus entrañas se le conmovieron por su hijo), y dijo: ¡Ah, señor mío! dad a ésta el niño vivo, y no lo matéis. Mas la otra dijo: Ni a mí ni a ti; partidlo”. 1 Reyes 3:26