Los bigotes del tigre
Una mujer joven llamada Yun Ok fue un día a la casa de un ermitaño de la montaña en busca de ayuda. El ermitaño era un sabio de gran renombre, hacedor de ensalmos y pociones mágicas.
Cuando Yun Ok entró en su casa, el ermitaño, sin levantar los ojos de la chimenea que estaba mirando dijo:
– ¿Por qué viniste?
Yun Ok respondió:
– Oh, Sabio Famoso, ¡estoy desesperada! ¡Hazme una poción!
– Sí, sí, ¡hazme una poción! ¡Todos necesitan pociones! ¿Podemos curar un mundo enfermo con una poción?
A un estudiante de seminario, de carácter firme, le preguntaron por qué llevaba una vida consagrada y piadosa casi al extremo.
La congregación terminó de cantar unos himnos. Luego el pastor pasó al frente y presentó a un amigo de su infancia que pasaría a compartir unas palabras esa noche. tras la presentación, un hombre anciano pasó al púlpito y comenzó a hablar:
El abrazo es como el alma y el cuerpo. No pueden dejar de estar juntos. Cuando me abrazan soy persona. No se si te pasa lo mismo. Cuando te abrazo es como decirte que quiero estar contigo. Es lindo sentirnos juntos.
Oí contar esta historia en Houston (Texas) -dice el Dr. Scarborougb.
En lo profundo de un cañón de Wyoming me encontré con el puerco espín más grande que he visto en mi vida. Mientras avanzaba pesadamente hacia mí, lo observé de cerca y le dí mucho espacio. Yo no me iba a acercar a un tipo cuyas púas parecían misiles. Con razón estaba solo.
Frank y Anita Milford dicen que el secreto de su amor eterno es “dar y recibir”.
Una señora alegre devota de la moda, el placer y las fiestas, se encontraba un día algo indispuesta, y estaba en cama cuando sus hermanos entraron llenos de risas, y dijeron:
Más que lirios, Señor, nos comparaste,
«Durante el siglo XV, en una pequeña aldea cercana a Nüremberg, vivía una familia con 18 niños. Para poder poner pan en la mesa para tal prole, el padre, y jefe de la familia, trabajaba casi 18 horas diarias en las minas de oro, y en cualquier otra cosa que se presentara.