La estrella de Belén.
El único, que menciona la estrella de Navidad o de Belén, es San Mateo.
Dice que la estrella precedía a los reyes magos hasta que se paro encima del lugar donde estaba el niño Jesús. Ya en la antigüedad se defendía a la estrella como verdadera.
El teólogo Orígenes (c. 185-253) decía que estaba próxima a la naturaleza de los cometas. Muchas hipótesis aparecieron para explicar el “milagro de la estrella de Belén”, tratándolo como un fenómeno astronómico real.
Unas hipótesis apuntan al brillante planeta Venus, pero este planeta ya era conocido en aquellos tiempos, difícilmente pudo ser tomado como algo extraordinario.
¿Como estás? sólo te envió esta carta para contarte lo mucho que te amo y lo mucho que pienso en ti. Como sabes nos acercamos a la fecha de mi cumpleaños, todos los años se hace una fiesta en mi honor y creo que este año sucederá lo mismo.
Navidad, celebración en la cual la mayoría de las personas se dan permiso de ser felices, la Navidad hace de diciembre un mes especial, la Navidad hace de diciembre un mes en la cual las personas se animan a soñar, se animan a reír; otros se dan permiso de olvidar por un instante los problemas, es también una oportunidad para reflexionar.
El nombre Jesús evoca sentimientos diferentes. Dependiendo del individuo, puede significar una figura histórica, un buen maestro, un profeta o una palabra maldita. Pero, para muchos en todo el mundo, ese nombre es sinónimo de “Señor y Salvador”.
El bebé se encontraba acostado en el hospital para poder respirar. Tenía neumonía, lo cual hacía que para su pequeño cuerpo de ocho meses de edad, permanecer vivo fuera una lucha. Los médicos, los enfermeros y la familia pelearon para salvar la vida de este débil bebé.
Una Señorita tenía un perro al que quería mucho; pero un día el animal enfermó y al poco tiempo murió.
Un hombre en una reunión dijo que quería venir a Jesús, pero no podía porque estaba amarrado.
Juanito se quedo mirando las velas que parpadeaban la noche de navidad en la mesa del comedor donde la familia celebraba la cena de Navidad.
Estando un obispo de la Iglesia Metodista Episcopal del Sur a bordo del vapor «New Orleans» vio una noche a un hombre ir fugitivamente a cuarto, abrir y cerrar la puerta precipitadamente, pasando algo al interior pero sin entrar. Sospechó que era un caso de fiebre amarilla y después de instar a los oficiales del buque se le informó que se trataba de un sacerdote católico que había contraído esa espantosa enfermedad.
Ciertamente el cielo es un lugar real. La Biblia nos dice que el cielo es el Trono de Dios (Isaías 66:1; Hechos 7:48-49; Mateo 5:34-35). Después que Jesús resucitó y se apareció en la tierra a Sus discípulos, “…fue recibido arriba en el cielo, y se sentó a la diestra de Dios.” (Marcos 16:19; Hechos 7:55-56). “Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse