El taxista.
La gente tal vez no recuerde exactamente lo que tu hiciste o lo que tú dijiste, pero siempre recordarán cómo los hiciste sentir…
Hace veinte años, yo manejaba un taxi para poder vivir. Lo hacía en el turno nocturno.
Mi taxi se convirtió en un confesionario móvil. Los pasajeros se subían, se sentaban atrás de mí en total anonimato y me contaban acerca de sus vidas
Paco de 8 años, entró en su casa, después de clase, pisoteando fuerte. Su padre, que se dirigía al fondo, al verlo entrar, lo llamó para una hablar. Paco lo acompañó desconfiado.
La semana pasada lleve a mí hijo a comer a un restaurante. Mi hijo de dos años me preguntó si podía bendecir la mesa antes de comer lo que nos habían traído.
Era una noche común y corriente igual que cualquier noche de rutina normal, pero en una cuidad cerca de Tampa florida una joven a la que llamaremos María por ser esta una historia real. María tiene 17 años estudiante de termino de la secundaria, llena de ilusiones y sueños, sus padres son pastores de una iglesia cristiana de adoración pentecostal, esa noche los padres tenían una vigilia, esto es una actividad de toda la noche en la iglesia por lo que la joven María no fue a la iglesia
Una vez se estaba incendiando un edificio de 9 pisos en el centro de una ciudad muy importante. Las personas del edificio al enterarse de que el edificio estaba en llamas rápidamente salieron de sus apartamentos, a excepción de un niño de 8 años de edad que dormía en el octavo piso, pues su papá había salido a comprar y su mamá estaba de viaje.
A menudo, las oraciones nocturnas se limitan a recitar un poema o repetir una pequeña oración memorizada. Sin embargo, estas pueden convertirse en devociones familiares, si la familia completa se reúne, al lado de la cama del hijo que se acueste primero.
Durante la segunda guerra mundial era costumbre en los Estados Unidos que una familia que tuviera un hijo sirviendo en el ejército colocara una estrella en la ventana frontal de su casa. Cuando esta estrella era dorada, entonces significaba que este había entregado su vida por su país.
Un hombre sencillo vivía en la costa. No había nada que le gustaba más que navegar. Cada minuto libre lo aprovechaba para salir al mar. Tenía buenos conocimientos acerca de viento y tiempo, nudos y pesca.
Un trabajador cierta mañana contó a su esposa el siguiente sueño que él había tenido la noche anterior: “Soñé que se me acercaron cuatro ratas: la primera era muy gorda, las dos siguientes estaban muy flacas, y la cuarta estaba ciega.”
Hijo mío… si tan solo pudieras comprender por qué te amo tanto…?