La oración

Cuando oramos, hablamos con Dios. La exhortación a perseverar en la oración significa, pues, vivir en constante relación con nuestro Señor en el cielo. De esa manera también expresamos nuestra dependencia de él. Cuando perseveramos en oración es como si dijéramos: No podemos ni queremos vivir sin ti.

Como en todo, el Señor Jesús es un perfecto ejemplo en cuanto a la actitud que debemos tomar en la oración. Por ejemplo, lo vemos cuando estuvo en Getsemaní oco antes de sufrir los malos tratos y la crucufixión.

¿Por qué Egipto y no Belén?

El recorrido de Belén hasta Egipto supuso varios días de penosa marcha. Fueron muchos los kilómetros que tuvieron que caminar para llegar al sitio señalado por Dios. El Señor podría haberlos protegido sin hacer el largo y agotador viaje. Dios podría haber evitado en Belén que la mano asesina de Herodes alcanzara a su Hijo y lo matara antes de tiempo.

Al leer la historia de la huida de José y María junto con el niño Jesús a Egipto, se sucitan algunos interrogantes: ¿Podía Dios haber salvado la vida del niño en Belén?

Las manos de Dios

Una niña de seis años hizo un dibujo para su papá y se lo mostró con el rostro radiante. En la parte superior de la hoja estaba pintada una persona y en la parte inferior había otra persona; ambas estaban unidas por largas líneas.

El padre miró pensativo el dibujo, pero no lo entendió. La decepción de la pequeña fue notoria, pero pacientemente explicó a su padre: «Papá, arriba está nuestro amado Dios y abajo estoy yo».

En los brazos de Dios

No creamos que sólo cuando se es niño se puede tener el consuelo de unos brazos que nos alcen cuando nos sentimos tristes o tenemos miedo. Pensemos que aún siendo adultos, esos brazos se extienden para contenernos en los peores momentos.

Para un niño no hay consuelo mayor que los brazos de sus padres. Si se caen, se lastiman, si un juguete se rompió o alguien les dijo algo feo, si se asustaron o les duele algo, el mejor lugar, el más cálido, son los brazos de papá o mamá.

Parecería ser que hacerle upa a un hijo fuera un acto mágico.

10 respuestas para decir NO al aborto

Un artículo muy interesante para leer sobre el aborto ya que hoy en día que este tema se ha puesto tan de moda especialmente en sudamerica por los llamados “progresistas” que se desesperan por defender derechos de practicas antinaturales e irracionales, sin embargo no tienen valentia para defender algo tan sencillo como la vida de un niño que tiene todo el derecho de nacer.

Desde la razón, la ciencia y la ética, estos diez argumentos desmontan los eslóganes a favor del aborto.

Yo lo haría mejor

Cuantas veces hemos exclamado “Yo lo haría mejor”, o «Yo lo Haría de ésta otra forma». Es más, sé que conoces a unos cuantos por ahí que utilizan éste tipo de frases casi como un lema.

Recuerdo que una vez un amigo compartió conmigo el siguiente pensamiento que había escuchado “Cuando veas a alguien adelante y tu creas que lo puedes hacer mejor,

Mi padre es el piloto

Cuentan que un hombre subió a un avión para viajar a Nueva York. padecía de ansiedad y le daba mucho miedo volar. Tomó varias pastillas relajantes y procuró descansar un poco. En esto un niño de unos 10 años entró buscando su asiento y se sentó justo a su lado. El niño era muy educado, lo saludó y se puso a colorear en su libro de pintar. El niño no presentó rasgos de ansiedad ni nerviosismo al despegar el avión.

En la cima

Un Joven alpinista iba acompañado por dos fuertes y experimentados guías, en su primer intento por escalar los Alpes Suizos, y se sentia seguro de tener un guía en la delantera y otro detrás de él.

Escalaron varias horas. Sin aliento y exhaustos, lograron por fin llegar a las rocas que entre la nieve sobresalían justo antes de llegar a la cima. Al faltar solo unos metros para llegar a la cima, el guía que iba al frente se echó a un lado para que el joven alpinista pudiera ver el paisaje por primera vez, una maravillosa vista panorámica de picos cubiertos de nieve y un brillante y despejado día en el cual no se veía una sola nube.

Capitán Rayo

Un ladrón inglés llamado el Capitán Rayo escapó de la justicia y huyó al este de los Estados Unidos en 1818. Allí comenzó a practicar la medicina. Tomó el nombre de Dr. John Wilson. A menudo, y para que no le reconocieran, llevaba tres trajes puestos encima que le hacían parecer más grande y cubrían una pierna deforme.

Justo antes de morir, el hombre les pidió a sus amigos que le enterraran sin quitarle sus ropas. Pero esa petición no podía cumplirse pues había que preparar el cuerpo

¡Aleluya!

El compositor Jorge Federico Haendel estaba en la bancarrota cuando en 1741 un grupo de organizaciones de caridad de Dublín le encargó componer una obra musical. Era para un acto de beneficencia en el que se recaudarían fondos para liberar a hombres de la cárcel por deudas. Aceptó el encargo y se entregó sin desmayo a su composición.

En tan sólo 24 días, Haendel compuso la famosa obra maestra El Mesías, la cual contiene «El Coro del Aleluya».