Haciendo honor al nombre
Alejandro el Grande tenía en su ejército a un soldado que era cobarde, el cual se llamaba también Alejandro; y una vez el rey le dijo: «¡Cámbiate el nombre; o pórtate como un Alejandro!».
Alejandro el Grande tenía en su ejército a un soldado que era cobarde, el cual se llamaba también Alejandro; y una vez el rey le dijo: «¡Cámbiate el nombre; o pórtate como un Alejandro!».
Anfitriones, comensales, ropa y calzado nuevos, adornos en las casas, luces,colores, riquísimos manjares, las tiendas abarrotadas de gentes que compran regalos, niños con juguetes nuevos. ¡Cuantos preparativos para estos días en varias partes del mundo! En cada pueblo y nación las familias están abocadas a la preparación de la cena de nochebuena, y se reúnen alrededor de la mesa según la tradición de cada país.
En 1994, dos americanos respondieron a una invitación del Departamento de Educación Rusa, para enseñar moral y ética (basado en principios bíblicos) en las escuelas públicas. Fueron invitados a enseñar en prisiones, negocios, departamentos de bombero y policía, y en un inmenso orfanato. Alrededor de 100 niños y niñas que habían sido abandonados, abusados, y dejados a cargo de un programa del gobierno, estaban en este orfanato. Ellos nos relatan esta historia en sus propias palabras.
En una ocasión un rey llamó a sus servidores y los envió a invitar a todos sus súbditos a una fiesta que iba a organizar para celebrar el cumpleaños de su hijo, su único hijo.
Sus empleados fueron a todos los rincones del reino invitando a todos los pobladores, no sin antes insistir en que la fiesta estaría muy surtida de bebidas y comidas. Se habían escogido los mejores vinos y las más sofisticadas carnes.
¿Se imaginan que pasaría si tratáramos a nuestra Bíblia de la misma forma que tratamos a nuestro celular?
¿Y siempre cargáramos nuestra Biblia en la cartera, en el maletín, en el cinturón o en el bolsillo del traje?
¿Y le diéramos una ojeada varias veces al día?
¿Y nos volviéramos para buscarla cuando nos la olvidamos en casa o en la oficina?
Un ateo dictaba una conferencia ante un gran auditorio, y después de haber finalizado su discurso, invitó a cualquiera que tuviese preguntas a que subiera a la plataforma. Después de unos momentos un hombre que había sido bien conocido en la localidad por su afición a las bebidas embriagantes, pero que había sido salvo recientemente, aceptó la invitación, y sacando una naranja del bolsillo comenzó a pelarla lentamente.
Un cristiano de la península de Corea visitó a uno de los misioneros que allí estaban, y le dijo que había aprendido el Sermón del Monte y deseaba repetirlo delante de él.
Enseguida aquel cristiano repitió, palabra por palabra, sin que le faltara alguna, los tres capítulos que componen el mencionado sermón.
La gente dice que hay dos formas de aprender:
Por la experiencia, la cual se obtiene de los errores cometidos; y por la sabiduría, la cual se obtiene de los errores de otros.
Recomiendo que hasta donde sea posible, se aprenda de los errores de otros.
Aprender de los fracasos es siempre más fácil con la ayuda de un buen consejero. Después que cometo mis errores garrafales
(13)Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve insípida, ¿cómo recobrará su sabor? Ya no sirve para nada, sino para que la gente la deseche y la pisotee. (14) Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad en lo alto de una colina no puede esconderse. (15) Ni se enciende una lámpara para cubrirla con un cajón. Por el contrario, se pone en la repisa para que alumbre a todos los que están en la casa. (16) Hagan brillar su luz delante de todos, para que ellos puedan ver las buenas obras de ustedes y alaben al Padre que está en el cielo.
El hombre, es corona de la Creación. El hombre refleja la imagen de Dios en él. El hombre es la máxima expresión del poder de Dios; aunque dañada y deteriorada la imagen del Señor sigue vigente en cada ser humano, sin
importar que sea hombre o mujer, sabio o indocto, rico o pobre y sin importar el color de su piel.
El hombre ha sido coronado de honra (vr. 5). Posee un alma viviente= consciencia, inteligencia, sabiduría, voluntad, emociones y sentimientos, que ningún otro ser creado posee y, mucho menos los animales, los cuales actúan por instinto.