¿Dónde están tus manos?
Cuando observo el campo sin arar, cuando los aperos de labranza están olvidados, cuando la tierra está quebrada y abandonada, me pregunto:
¿DONDE ESTARÁN LAS MANOS DE DIOS?
Cuando observo la injusticia, la corrupción, el que explota al débil; cuando veo al prepotente pedante enriquecerse del ignorante y del pobre, del obrero y del campesino, carentes de recursos para defender sus derechos, me pregunto:
¿DONDE ESTARÁN LAS MANOS DE DIOS?
Durante la segunda guerra mundial era costumbre en los Estados Unidos que una familia que tuviera un hijo sirviendo en el ejército colocara una estrella en la ventana frontal de su casa. Cuando esta estrella era dorada, entonces significaba que este había entregado su vida por su país.
Carta de una niña para Dios: “Dios, mis héroes son Tu, Martin Luther King, Chris Columbus y los Caza Fantasmas.
Tengo muchos amigos que trabajan en malos vecindarios. Uno de estos guerreros urbanos trasladó a su familia a una zona urbana muy pobre.
De pie y en fila junto con su pelotón del Ejército Rojo, Taavi ya había resuelto en su mente lo que iba a decir.
Esta es la inspiradora historia del ciego Bartimeo. Aquí se ven las peculiaridades de la historia de los Evangelios. En Mateo 20:29 dice que eran dos ciegos. Pero aquí y en Lucas 18:35 dice que era uno solo. Nuestro texto de hoy proporciona una valiosa información. Dice que el ciego se llamaha Bartimeo.
Deseando fomentar el progreso de su hijo joven en el piano, una madre llevó al niño pequeño a un concierto de Paderewski. Después de sentarse, la madre vio a un amigo en la audiencia y caminó por el pasillo para saludarlo. Aprovechando la oportunidad de explorar las maravillas de la sala de conciertos, el niño se levantó y,se fue a explorar a través de una puerta que decía: «PROHIBIDA LA ENTRADA».
Donde quiera hemos oído críticas. En la misma Biblia se nos habla de personas que fueron criticadas. Recordemos como en el Pentecostés la gente se burlaba diciendo que los discípulos estaban borrachos. Muchas veces vemos a alguien que viene cojeando por estar enfermo y decimos que viene borracho. Mientras más consagrados estamos al Señor, menos haremos caso a este mundo.
Un vigoroso pámpano de una noble vid crecía sobre la parte superior de un alto muro, y se decía: «Aquí estoy por encima de los demás pámpanos y, por supuesto, se puede esperar que de mí crezca un fruto extraordinario.»
Una niña de seis años hizo un dibujo para su papá y se lo mostró con el rostro radiante. En la parte superior de la hoja estaba pintada una persona y en la parte inferior había otra persona; ambas estaban unidas por largas líneas.