¿En qué estado está tu corazón?

El Señor no mira lo que mira el hombre;pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero el Señor mira el corazón. 1 Samuel 16:7.

Un enfermo que pasó por una grave operación cardiaca contó: –Parecía estar bien de salud. Exteriormente todo iba bien, pero sin que lo supiera, estaba aquejado de una grave enfermedad, un aneurisma.

El gusanito

Un indígena centroamericano había hallado la paz en Dios. Había cambiado radicalmente, de una vida de depravación, borracheras e infidelidad, a uan vida de verdadera satisfacción y paz.

No le importaba donde estuviera ni quien estuviera viéndolo o escuchándolo. A todos les daba el testimonio de su conversión. Un día un amigo suyo le preguntó:
– Churunel, ¿por qué hablas tanto de Cristo?

Salmo 32

Dice el Salmo 32: Bienaventurado aquel cuya trasgresión ha sido perdonado y cubierto su pecado, bienaventurado el hombre a quien Jehová no culpa de iniquidad y en cuyo espíritu no hay engaño.

Este es un salmo de bienaventuranza, y normalmente se cantaba en el día de expiación. El día de expiación era una fecha especial para el pueblo judío, hasta podríamos decir un día solemne.

Beneficios del silencio

Cuando la Western Union le pidió a Thomas Edison que “mencionara un precio” por el teletipo que había inventado, él le pidió varios días para pensarlo. Su esposa le sugirió $20 000, pero él pensó que esa cantidad era exorbitante.

A la hora acordada fue a la reunión todavía no muy seguro de la cantidad que iba a pedir cuando el oficial le preguntó:

Una vida transformada

Stephen, un niño africano que fue abandonado por su madre y maltratado por sus familiares, se crió en la calle. Después de un fallido intento de suicidio ingresó en una organización terrorista. Se le enseñó a odiar, a manejar las armas, y se le confió la misión de sembrar el terror en la población civil. La ocasión se le presentó cuando una misión cristiana organizó unas reuniones.

El propósito de Stephen era lanzar algunas granadas al público.

El jabón y el evangelio

Cierto día paseaban juntos un fabricante de jabón y un predicador; y en el curso de la conversación, el fabricante, quien era incrédulo, le dice al predicador:
– El evangelio que usted predica señor, no me parecee haber tenido mucha eficacia, pues veo que en el mundo abunda la maldad y hay todavía personas malas.

Más adelante encontraron a un niño que estaba jugando en el barro de la calle, y se hallaba completamente sucio.

Pérdidas y Ganancias

La vida es una constante de pérdidas y ganancias, escribimos parte en él debe y parte en él haber.

¿Nunca te ha pasado de perder algo que tu querías?
Perdemos seres queridos, perdemos amigos, perdemos bienes económicos, perdemos salud, perdemos bienestar, y así seguiríamos enumerando muchísimas cosas. Algunas veces las pérdidas son recuperables, otras no.

Recuerdo una historia de una señora que tenia 10 monedas de oro, era para ella de gran valor, una moneda persa era el equivalente al salario de cuatro días de trabajo.
Estas monedas eran unas de las más primitivas, así que lo que poseía era una reliquia. Estaban bien guardadas, era lo más precioso!!! Un día comienza a contarlas y para su sorpresa le faltaba una. ¡Oh! ¡que desesperación!

Dios no es aburrido

Si Dios no es aburrido y su Espíritu produce gozo, ¿por qué a tantos hijos de Dios se los ve aburridos y bajoneados?

Hay cuatro respuestas para ésta pregunta:

1. Donde hay pecado nunca hay gozo, ni verdadera alegría. Podrá haber mucha risa, muchas bromas, pero si adentro hay pecado también hay aburrimiento, culpa y amargura; y desaparece el verdadero gozo de Dios.

No lo vemos

Esta es la inspiradora historia del ciego Bartimeo. Aquí se ven las peculiaridades de la historia de los Evangelios. En Mateo 20:29 dice que eran dos ciegos. Pero aquí y en Lucas 18:35 dice que era uno solo. Nuestro texto de hoy proporciona una valiosa información. Dice que el ciego se llamaha Bartimeo.

Hay quienes aseguran que esa palabra significa “hijo de Timeo”, es decir, “hijo de un ciego”. El ciego Bartimeo era hijo del ciego Timeo.

Perdónalos, porque no saben lo que hacen

Era un episodio casi increíble, el Hijo de Dios yacía clavado en un madero a la vista de muchos, humillado, azotado y en sus últimos minutos de vida. Es increíble que al hombre que habían recibido con palmas y cantos, ahora estuviera muriendo como el peor de los malhechores.

Si, ese era Jesús el Hijo de Dios, tomando el lugar que te correspondía, ese lugar que no tenia nada que ver con su forma de vida, ese lugar que denotaba la baje a la que habíamos llegado al matar a un hombre sin mancha ni pecado.