Parábola de un Lápiz

Un hacedor de lápices tomó un lápiz justo antes de meterlo en su caja, y le dio unos consejos. -Le dijo: «Hay 5 cosas que debes saber antes que seas enviado al mundo. Siempre recuérdalas y serás el mejor lápiz del mundo.»

Las 5 cosas son las siguientes:

1- Siempre harás cosas grandiosas, pero solo si te dejas sostener en la mano de alguien más.

2- Experimentarás el dolor en algunas ocasiones en que te saquen punta, pero será necesario para que seas cada vez un mejor lápiz.

El chofer del sabio

Se cuenta que en los años 20 cuando un sabio era con frecuencia solicitado por las universidades para dar conferencias. Dado que no le gustaba conducir y sin embargo el coche le resultaba muy cómodo para sus desplazamientos, contrató los servicios de un chofer.

Después de varios días de viaje, El Sabio le comentó al chofer lo aburrido que era repetir lo mismo una y otra vez.

«Si quiere», le dijo el chofer, «le puedo sustituir por una noche. He oído su conferencia tantas veces que la puedo recitar palabra por palabra.»

Las apariencias

Samuel preparó el cuerno con el aceite y salió de su casa, debía cumplir una orden ir a ungir al que sería el rey de Israel, tenía que ser preciso y no equivocarse.

Después de horas de camino llego a Belén a la casa de Isaí, el cual tenía varios hijos y de uno de ellos Dios se había provisto de rey. Le dijo a Isaí que tenia que ver a todos sus hijos, apenas le presentaron al mayor, lo vio alto, un mozo muy bien parecido y gallardo, así que pensó para sus adentros (este será), pero sintió la voz de Dios que le dijo: «No Samuel, no mires

El jabón y el evangelio

Cierto día paseaban juntos un fabricante de jabón y un predicador; y en el curso de la conversación, el fabricante, quien era incrédulo, le dice al predicador:
– El evangelio que usted predica señor, no me parecee haber tenido mucha eficacia, pues veo que en el mundo abunda la maldad y hay todavía personas malas.

Más adelante encontraron a un niño que estaba jugando en el barro de la calle, y se hallaba completamente sucio.

Estrellas en la corona

Una señorita se hallaba ante el espejo, ajustando un ornamento sobre su cabello para que pudiera brillar mejor.
Estaba preparándose par ir a una fiesta. Observando por el espejo a su hermana pequeña, le dijo:
-Ana, ¿qué te pasa?
-sólo estaba pensando – replicó la niña.
-Pero, pensando, ¿qué?
-Pensando sobre lo que dijo mi maestro de la Escuela Dominical el Domingo pasado: Que si podemos ganar un alma para Cristo, tendremos una estrella en nuestra corona, y estaba preguntándome si mi estrella brillaría más que tu diamante.

Una noche de lectura

-Quédense con su vieja Biblia. No la necesito, ¡yo soy mi propio dios!Así fueron recibidos en una cárcel dos visitantes que quisieron ofrecer un Nuevo Testamento a un preso llamado José.

Cuando volvieron una semana después, José acudió, tendiéndoles los brazos y exclamando:¡Ahora pueden llamarme hermano! Rehusé el Nuevo Testamento que ustedes querían darme, pero otro detenido lo aceptó.

Al volver a nuestra celda, mi compañero me pidió que le leyera en voz alta lo que estaba escrito en ese pequeño libro, ya que él no sabía leer.

Aprende a ser libre, a vivir sin ataduras

Cuando yo era chico, me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. También a mí como a otros, después me enteré, me llamaba la atención el elefante.

Durante la función, la enorme bestia hacia despliegue de peso, tamaño y fuerza descomunal.. pero después de su actuación y hasta un rato antes de volver al escenario, el elefante quedaba sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas a una pequeña estaca clavada en el suelo.

Sin embargo, la estaca era sólo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en la tierra.

Si, No, Espera

Me parece que era ayer cuando Magali, la pequeña enferma de doce años, me decía con amargura:»No creo en Dios. Nunca me ha contestado cuando he orado. Vea, es mi tercera estadía en el hospital y no veo progresos».

Entonces traté de explicarle que Dios puede responder de tres maneras diferentes:
Naturalmente, una forma es diciendo «si», es decir, otorgando en seguida lo que pedimos. Pero también puede decir «no» por una única razón: nuestro bien, el bien de nuestro corazón. Cuando el Señor cierra una puerta, sabe lo que hay detrás. «No» es, pues, también una respuesta.

El cuadro

Un hombre había pintado un lindo cuadro. El día de la presentación al público, asistieron las autoridades locales, fotógrafos, periodistas, y mucha gente, pues se trataba de un famoso pintor, reconocido artista. Llegado el momento, se tiró el paño que velaba el cuadro. Hubo un caluroso aplauso.

Era una impresionante figura de Jesús tocando suavemente la puerta de una casa. Jesús parecía vivo. Con el oído junto a la puerta, parecía querer oír si adentro de la casa alguien le respondía.

Una buena sonrisa.

Peggy estaba nerviosa porque se acercaba la hora de la cena en que ella y su esposo iba a ser los anfitriones. Era la primera vez que tenían invitados para cenar después del nacimiento de su hijo Pete.  Para colmar la tensión Peggy, entre los invitados estaba el nuevo jefe de su esposo Bill.

Percibiendo la tensión de sus padres, el bebé empezó a ponerse irritado y nervioso, lo que le produjo más frustración a Peggy. En un intento por consolar al pequeño, Peggy lo cargó y lo besó. Para su sorpresa, el bebé se sonrió y se rió, era la primera risa genuina que escuchaba de su hijo.