El camino misterioso.

Mike Larkin, Oficial de tránsito en el Estado de California patrullaba en su motocicleta, cuando de pronto un camión de carga salió en una esquina a alta velocidad.

El Oficial Larkin pensó inmediato, esto es una buena multa, encendió su sirena y sus luces y comenzó la persecución del día. El conductor del camión aceleró con mayor fuerza y el Policía Larkin aumentó a su vez la velocidad de la motocicleta.

Dar con alegría.

Por su vestimenta se veía que era una mujer muy humilde y sencilla, además había enviudado hace unos pocos años atrás, pero allí estaba en el templo, frente a la cesta de las ofrendas, donde otros, con esplendidos vestidos de telas muy finas y enormes añillos de oro, momentos antes, habían echado grandes cantidades de dinero, con cierta ostentación y orgullo.

Pero ella con una dulce sonrisa en sus labios echó lo único que le quedaba, dos monedas de muy bajo valor que eran todo su sustento.

Cuando Dios tarda la respuesta.

A veces Dios no concede nuestras peticiones de inmediato. Después de un tiempo empezamos a sentir lo que sintió el salmista cuando dijo: «¿Hasta cuándo, Jehová? ¿Me olvidarás para siempre?»

La percepción del ser humano plantea preguntas que la mente no puede contestar. Pero eso no significa que no existan respuestas válidas.

Fabricando un Padre.

En el taller más extraño y sublime conocido, se reunieron los grandes arquitectos, los afamados carpinteros y los mejores obreros celestiales que debían fabricar al padre perfecto: -«Debe ser fuerte», comentó uno. -«También, debe ser dulce», comentó otro experto. -«Debe tener firmeza y mansedumbre: tiene que saber dar buenos consejos».

-«Debe ser justo en momentos decisivos; alegre y comprensivo en los momentos tiernos». -«¿Cómo es posible –interrogó un obrero

Cicatrices del alma.

Las contusiones y heridas recibidas sobre nuestro cuerpo, cuando son severas; nos dejan una marca (cicatriz) permanente, de por vida.
Personas que han sufrido accidentes, han estado en una guerra, o han sido víctimas de violencia física y maltrato, conservan en sus cuerpos, una marca que les recuerda un trágico momento de sus vidas.

Pero hay heridas que son invisibles a nuestros ojos físicos

Él te reconocerá.

Miguelito estaba sucio. Las manos negras, el cuello café oscuro y la cara mugrosa. Pero sus brillantes ojos azules se llenaron de lágrimas cuando su profesora lo regañó por estar tan sucio.

Lo mandó a lavarse y al regresar se dio cuenta de que estaba llorando a grito abierto, avergonzado y humillado. Inclinándose hacia él, le dijo afablemente: «Niño, deja de llorar. Tú sabes que no podía dejarte regresar a casa tan sucio.

El agua que quería ser fuego.

«Ya estoy cansada de ser fría y de correr río abajo. Dicen que soy necesaria. Pero yo preferiría ser hermosa, encender entusiasmos, encender el corazón de los enamorados y ser roja y cálida.

Dicen que yo purifico lo que toco, pero más fuerza purificadora tiene el fuego. Quisiera ser fuego y llama».

Atentamente, tu viejo.

Amado hijo: El día que esté viejo y ya no sea el mismo, ten paciencia y compréndeme.
Cuando derrame comida sobre mi camisa y olvide como atarme mis zapatos, tenme paciencia. Recuerda las horas que pasé enseñándote a hacer las mismas cosas.

Si cuando conversas conmigo, repito y repito las mismas palabras y sabes de sobra como termina, no me interrumpas y escúchame.  Cuando eras pequeño para que te durmieras, tuve que contarte miles

De mi cruz a tu soledad.

Te escribo desde mi cruz a tu soledad, a ti, que tantas veces me miraste sin verme y me oíste sin escucharme.

A ti, que tantas veces prometiste seguirme de cerca y sin saber por qué te distanciaste de las huellas que dejé en el mundo para que no te perdieras.

A ti, que no siempre crees que estoy contigo

Las 4 esposas.

Había una vez un rico comerciante que tenia 4 esposas. A la que mas amaba era a la cuarta, a quien vestía con ricas galas, trataba con gran delicadeza y solo manjares prodigaba. Ningún pedido suyo era demasiado para el. Gran cuidado y total atención le dispensaba Para ella solo tenia lo mejor de lo mejor.

También amaba mucho a su bellísima tercera esposa