¿Hasta cuándo esperaré?
¿Quién de nosotros no dijo esta expresión alguna vez: ¡Hasta cuando esperaré!?…
Esperar una respuesta, un llamado importante, una visita deseable, un trabajo urgente…
Esperar el amor de tu vida, una respuesta a tu oración, la sanidad en ti o en un ser querido…esperar el tiempo de Dios.
Tal vez, no sea fácil esperar cuando anhelas que algo suceda en tu vida y más aun si te encuentras con necesidad. Pero desde el momento que tu le entregaste a Dios tu oración, Él dio la orden para que se ejecute el cumplimiento de eso que deseas que suceda. Descansa en sus brazos confiando que El lo va hacer.
Un día en Filadelfia, el caballo de un carro asuntó y huyó. El dueño, corrió y se agarró de las riendas.
Con la apariencia de preocupado un joven viajaba en tren. Había estado en la cárcel y ahora iba de camino a su casa. Su condena había traído vergüenza a su familia; nunca lo habían visitado y solo unas pocas veces le habían escrito, aún así él esperaba que lo hubieran perdonado.
«Vinieron entonces los fariseos y comenzaron a discutir con él, pidiéndole señal del cielo, para tentarle. Y gimiendo en su espíritu, dijo: ¿Por qué pide señal esta generación? De cierto os digo que no se dará señal a esta generación. Y dejándolos, volvió a entrar en la barca, y se fue a la otra ribera». Marcos 8:11-13
Habían dos hermanos gemelos, tan parecidos uno con el otro, que era difícil diferenciarlos. Sin embargo, en una cosa ellos eran completamente distintos, Juan era cristiano y amaba a Jesús, pero su hermano Jorge vivía en el mundo de los pecados. No quería saber nada de Dios.
La Montaña Steamboat era un asesino y los camioneros que avanzaban por la carretera de Alaska le tenían un gran respeto. Sobre todo en el invierno, el camino quedaba inutilizado cubierto de nieve. Incontables camiones y camioneros se han perdido allí en los últimos años y muchos sueños se desvanecieron en sus laderas rocosas.
Se cuenta la historia de una señora que leyó en una revista el anuncio del mejor pegamento que jamás había salido al mercado. Al parecer dicho pegamento tenía todas las propiedades para arreglar cualquier cosa que estuviera rota. Emocionada por la noticia la dama solicitó la muestra gratis que se ofrecía con la idea de probar el pegamento y luego adquirir algunas botellas del mismo.
“Y añadió: ¡Qué buena manera tienen ustedes de dejar a un lado los mandamientos de Dios para mantener sus propias tradiciones! Por ejemplo, Moisés dijo: Honra a tu padre y a tu madre, y: El que maldiga a su padre o a su madre será condenado a muerte. Ustedes, en cambio, enseñan que un hijo puede decirle a su padre o a su madre: Cualquier ayuda que pudiera haberte dado es corbán(es decir, ofrenda dedicada a Dios). En ese caso, el tal hijo ya no está obligado a hacer nada por su padre ni por su madre. Así por la tradición que se transmiten entre ustedes, anulan la palabra de Dios. Y hacen muchas cosas parecidas.” Marcos 7:9-13 (NVI-1999)
Stephen, un niño africano que fue abandonado por su madre y maltratado por sus familiares, se crió en la calle. Después de un fallido intento de suicidio ingresó en una organización terrorista. Se le enseñó a odiar, a manejar las armas, y se le confió la misión de sembrar el terror en la población civil. La ocasión se le presentó cuando una misión cristiana organizó unas reuniones.