La humildad de algunos científicos

«La idea de que el mundo, el universo material, se haya creado solo, me parece absurda. Sólo concibo el mundo con un creador, es decir, Dios». Alfredo Kastler, Premio Nobel de Física.

«Cuanto más comprendemos la complejidad de la estructura atómica, la naturaleza de la vida o el movimiento de las galaxias, más razones tenemos para maravillarnos ante los esplendores de la creación divina. El hombre necesita fe, lo mismo que pan, agua o aire». Werner von Braun, padre de la astronáutica.

«El investigador comprende fácilmente que la ciencia, a pesar de sus brillantes progresos y su extraordinario desarrollo, no trae ninguna clase de respuesta a las grandes preguntas que formula la reflexión desde que el hombre existe». Luis Leprince-Ringuet, físico.

Dios existe, lo encontré

El título de este tema es el de un célebre libro de un autor francés. Merece que nos detengamos en él. El autr no dice: «Dios exite, lo he demostrado», sino: «lo encontré». No evoca, pues, una demostración, sino un encuentro con una persona viva.

Para los incrédulos, la existencia de Dios constituye un difícil problema metafísico, pero este problema ya no preocupa a aquellos que viven relacionados con Dios. Si tengo un contacto visual, telefónico o epistolar con alguien, no tendré ninguna necesidad de que se me pruebe que mi interlocutor existe.

Si, No, Espera

Me parece que era ayer cuando Magali, la pequeña enferma de doce años, me decía con amargura:»No creo en Dios. Nunca me ha contestado cuando he orado. Vea, es mi tercera estadía en el hospital y no veo progresos».

Entonces traté de explicarle que Dios puede responder de tres maneras diferentes:
Naturalmente, una forma es diciendo «si», es decir, otorgando en seguida lo que pedimos. Pero también puede decir «no» por una única razón: nuestro bien, el bien de nuestro corazón. Cuando el Señor cierra una puerta, sabe lo que hay detrás. «No» es, pues, también una respuesta.

Lo principal en la vida

Cuenta la leyenda que una mujer pobre con un niño en los brazos, pasando delante de una caverna escuchó una voz misteriosa que allá dentro le decía: “ Entra y toma todo lo que desees , pero no te olvides de lo principal. Recuerda algo: Después que salgas, la puerta se cerrará para siempre.

Por lo tanto, aprovecha la oportunidad, pero no te olvides de lo principal…”

La mujer entró en la caverna y encontró muchas riquezas. Fascinada por el oro y por las joyas, puso el niño en el piso y empezó a juntar, todo lo que podía en su delantal.

Obedecer a las consignas

En mi lugar de trabajo se hallan dos edificios que son limpiados por dos mujeres. A menudo una de ellas se queja de su jefe, diciendo: ¿Por qué no prohibe a la gente trabajar cuando hago la limpieza?. También se queja del personal: ¿Por qué no pasan por otros corredores cuando acabo de limpiar?

La otra, en cambio, siempre está muy sonriente y realiza su trabajo según las órdenes dadas. Su edificio siempre está limpio. Estas dos mujeres me hacen pensar en dos categorías de personas.

El cumpleaños

La siguiente historia tuvo  lugar en Rusia, en los años 70. Esa noche Liuba festejaba sus cinco años. Su padre estaba en la cárcel a causa de su fe. Desde hacía algunos días su madre pensaba como podría orientar ese día para que los niños sintieran menos dolorosamente la ausencia de su padre. Sólo podía ofrecerles patatas con un pedacito de tocino. Felizmente recibieron una carta de su padre.

Antes de empezar la cena, se dirigieron al Señor: «Señor Jesús, oró la pequeña Liuba, cuida de nuestro papá para que vuelva bien de salud.

Jesús Adrián Romero: ¿Como alcanzar los sueños de Dios?

Hay sueños que provienen del corazón de Dios y hay sueños nuestros. Los sueños nuestros pueden ser alcanzados a través de nuestra capacidad humana, a través de nuestros recursos e influencia. Los sueños de Dios son alcanzados a través del poder de Dios.

La palabra de Dios a Zorobabel fue: «No es con ejercito, ni con fuerza, sino con mi espíritu…». La tarea que zorobabel tenía que llevar a cabo era titánica y Dios le advierte que si él descansaba en su habilidad para alcanzarla, el propósito no se lograría.

Un error dirigido por Dios

Corría el año 1979. Viktor Kilmenko, cantante finlandés de origen ruso, acababa de convertirse a la fe cristiana. Como ya no quería interpretar sus canciones livianas, renunció a todos sus contratos con la televisión y con los cabarets. ¿Pero qué hacer para ganar su propio sustento y el de los suyos?

Suplicó al Señor que se lo mostrara. Una noche Viktor descubrió en la primera página de un libro pequeño la referencia de un versículo. Lo buscó en su Biblia y leyó: «Debemos poner nuestras vidas por los hermanos». Entonces comprendió cual era el llamado de Dios: debía consagrar su vida a sus compatriotas en la antigua Unión Soviética.

Media vuelta

El tema de una conferencia cristiana era: «La vuelta a Dios». En la entrada, un cartel representaba un tope que señalaba el final de la vía férrea. Este tope también nos hace pensar en un callejón sin salida; detrás no hay más camino, no hay nada.

¿Es el lugar donde nos encontramos? ¿Nos hallamos ante un tope? ¿Nos damos cuenta de que nuestra vida no conduce a nada…? Es necesario dar media vuelta para volver a Dios. No basta ser simplemente un poco más razonable, un poco más amable…

Pensamiento de Einstein

Durante muchos meses la revista «Time» procuró determinar a quien elegiría como «la personalidad del siglo XX». Después de muchas y variadas propuestas, Einstein quedó como ilustre vencedor. Fue un investigador, recibió el premio Nobel de Física, fue un convicto sionista y un filósofo.

Una eminente personalidad dijo de Einstein: «Él amplió la investigación de la humanidad acerca de un universo infinito, pero al mismo tiempo demostró que el ser humano es un ser finito». Einstein se colocaba el mismo en esta posición y hablaba de Dios con cierta humildad y temor.