Cuanto me quejo
Hoy, viajando en un autobús, ví una hermosa muchacha con cabello de oro, y expresión de alegría; envidié su hermosura. Al bajarse, la ví cojear…tenía solo una pierna, y apoyada en su muleta, sonreía.
PERDÓNAME SEÑOR, CUANDO ME QUEJO. TENGO DOS PIERNAS, Y EL MUNDO ES MÍO!
Fuí después a comprar unos dulces. Me atendió un muchacho encantador. Hablé con él; parecía tan contento,
En la vida cristiana los dones espirituales son importantes y necesarios para dar a conocer que Jesucristo está con nosotros; ya que la gente ve el poder de Dios en acción. Sin embargo, el Fruto del Espíritu Santo es indispensable en la vida de cada creyente, ya que a través de él testificamos no sólo que Dios está con nosotros, sino también que Dios vive en nosotros y que somos discípulos de Jesucristo.
La vida es una constante de pérdidas y ganancias, escribimos parte en él debe y parte en él haber.
Principio del evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios. Como está escrito en Isaías el profeta: “He aquí yo envío mi mensajero delante de tu faz, El cual preparará tu camino delante de ti. Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor; Enderezad sus sendas.”
«Vienen después sus hermanos y su madre, y quedándose afuera, enviaron a llamarle. Y la gente que estaba sentada alrededor de él le dijo: Tu madre y tus hermanos están afuera, y te buscan. El les respondió diciendo: ¿Quién es mi madre y mis hermanos? Y mirando a los que estaban sentados alrededor de él, dijo: He aquí mi madre y mis hermanos. Porque todo aquel que hace la voluntad de Dios, ése es mi hermano, y mi hermana, y mi madre». Marcos 3:31-35
Un joven y exitoso ejecutivo paseaba a toda velocidad en su auto Jaguar 2004, sin ningún tipo de precaución. De repente, sintió un estruendoso golpe en la puerta y se detuvo.
¿Qué pensamos cuando nos dicen: “Sol, arena y mar”? ¿Descanso? ¿Diversión? ¿Traje de baño? ¿Lentes oscuros? ¿Acapulco? ¿Cancún? ¿Miami? ¿Hawai?
«Mas Jesús se retiró al mar con sus discípulos, y le siguió gran multitud de Galilea. Y de Judea, de Jerusalén, de Idumea, del otro lado del Jordán, y de los alrededores de Tiro y de Sidón, oyendo cuán grandes cosas hacía, grandes multitudes vinieron a él. Y dijo a sus discípulos que le tuviesen siempre lista la barca, a causa del gentío, para que no le oprimiesen. Porque había sanado a muchos; de manera que por tocarle, cuantos tenían plagas caían sobre él. Y los espíritus inmundos, al verle, se postraban delante de él, y daban voces, diciendo: Tú eres el Hijo de Dios. Mas él les reprendía mucho para que no le descubriesen.» Marcos 3:7-12
(Jesús) Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba. Marcos 1:35