Tres cosas que valen la pena conocer.

anciano1Un cierto anciano se levantó una vez en una reunión y dijo «Me he pasado cuarenta y dos años para aprender tres cosas».

Escuché con gran ahínco, porque pensé que valía la pena el hallar en tres minutos lo que a otro le había costado cuarenta y dos años el poder aprenderlo.

Dijo que la primera cosa que había aprendido era, que él no podía hacer nada con respecto a su salvación. Efesios 2:8-9 «Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe».

Las excusas y respuestas del hombre frente al llamado de Dios.

llamadoVeamos siete excusas que algunos hombres pusieron frente al llamamiento del Señor y que son las mismas que ponemos hoy día:

1. Considerarse indigno

La primera respuesta de Moisés frente al llamado de Dios fue que él no era digno por sus faltas y debilidades. Como él también nosotros nos creemos indignos de ser llamados para cumplir ese propósito.

“11Entonces Moisés respondió a Dios: ¿Quién soy yo para que vaya al Faraón, y saque de Egipto a los hijos de Israel?”.  Éxodo 3.11

Visitando al enfermo.

enfermoEstando un obispo de la Iglesia Metodista Episcopal del Sur a bordo del vapor «New Orleans» vio una noche a un hombre ir fugitivamente a cuarto, abrir y cerrar la puerta precipitadamente, pasando algo al interior pero sin entrar. Sospechó que era un caso de fiebre amarilla y después de instar a los oficiales del buque se le informó que se trataba de un sacerdote católico que había contraído esa espantosa enfermedad.

Insistió en que se le dejara entrar al cuarto y cuando abrió la puerta, el repugnante olor del cuarto lo detuvo por un momento.

El hombre que no quiso morir.

cielo1Un hombre soñó que repentinamente había muerto y había sido transportado al cielo.  Estando en aquel mundo glorioso pensaba que estaba en él porque lo merecía.  De pronto alguien vino a velo, lo llevó a las almenas, y comenzó el diálogo siguiente:

–Ven. Voy a mostrarte una cosa–:  Mira allá abajo. ¿Qué ves?

–Veo un mundo muy obscuro.

–Fíjate: a ver si lo conoces.

–Por supuesto; es el mundo de donde vine.

Con su pueblo.

companiaSe dice que en una batalla que dirigía el Duquede Wellington, una parte de su ejército estaba cediendo ante el enemigo, cuando de pronto un soldado vio al Duque entre sus propios combatientes, y el soldado gritó con voz estentórea y jubilosa: «¡Aquí está el Duque! ¡Dios lo bendiga!»

Y el mismo soldado, dirigiendo la palabra a uno de sus compañeros, le gritó a éste: «¡Más me gusta ver la cara del Duque, que a toda una brigada!» Los demás soldados, al oír todo esto, volvieron sus rostros hacia el lugar donde estaba el Duque de Wellington: al verlo se reanimaron

La aguja y el alfiler.

alfilerUn alfiler y una aguja encontrándose en una cesta de labores y no teniendo nada qué hacer, empezaron a reñir, como suele suceder entre gentes ociosas, entablándose la siguiente disputa.

–¿De qué utilidad eres tú? –dijo el alfiler a la aguja–; y ¿cómo piensas pasar la vida sin cabeza?

–Y a ti –respondió la aguja en tono agudo–, ¿de qué te sirve la cabeza si no tienes ojo?.

–¿Y de qué te sirve el ojo si siempre tienes algo en él?

La trampa de conejos.

conejoEn las heladas regiones de la América del Norte un indio hacía un caminito por entre la nieve, y además hacía otra cosa con unas ramas de abeto.

–¿Qué estás haciendo? –le preguntó un amigo que acertó a pasar por ese lugar.

–Una trampa para conejos –respondió el indio.

–Pero, ¿dónde está la trampa?

Carta de Satanás.

carta«Te vi ayer cuando comenzabas tus tareas diarias. Te levantaste sin ni siquiera orar a tu «Dios». En todo el día no hiciste nada de oración; de hecho, ni recordaste bendecir tus alimentos. Eres muy desagradecido con tu Dios, y eso me gusta de ti. También me agradaba la enorme flojera que demuestras siempre en lo que se refiere a tu crecimiento cristiano. Rara vez lees la Biblia y cuando lo haces estás cansado. Oras muy poco y muchas veces recitas palabras que no meditas.

Por cualquier pretexto llegas tarde o faltas a tus reuniones de formación. ¿qué decir de tus quejas?, al cooperar en la evangelización o diezmo. Todo eso es útil para mí. No puedo describirte como me alegra que en todo éste tiempo en que estás siguiendo a tu Dios, no hayas cambiado tu manera de comportarte.

¿Idolos o Dios?

pensandoSean deportistas, cantantes o actores, los más famosos suscitan la admiración de las muchedumbres y son adulados por multitudes de entusiastas seguidores. ¡Son los ídolos de los tiempos modernos! Parecen grandes, pero sólo es una apariencia. Son como todos los seres humanos. Tienen los mismos problemas que el más común de los mortales. En general, su vida privada está lejos de ser ejemplar. Ilusionan a quienes les profesan un culto

¿Es para vosotros tiempo de descansar?

descansarEntonces vino palabra de Jehová por medio del profeta Hageo, diciendo:
¿Es para vosotros tiempo, para vosotros, de habitar en vuestras casas artesonadas, y esta casa está desierta?”

Estamos en un tiempo en donde la Iglesia de Dios tiene que accionar, tiene que movilizarse y comenzar a realizar la obra que Dios le mando que hiciese.