Tras las huellas de Jesús.

madre1Era un día muy ajetreado en nuestro hogar. Pero claro, con 10 hijos y otro en camino, todos los días eran un poco agitados.  Ese día en particular, sin embargo, tenía dificultades incluso para realizar los quehaceres domésticos de rutina, y todo a causa de un pequeñito.

León, que tenía tres años entonces, estaba encima de mis talones, dondequiera que me dirigiera.

La chica de los cd's.

cdUn muchacho de 17 años de edad tenía un cáncer incurable y en cualquier momento iba a fallecer.
Siempre vivía en su casa, bajo el cuidado de su madre. A veces se enfadaba de estar siempre dentro de su casa y un día decidió salir a pasear. Le pidió permiso a su madre y ella aceptó.

Caminando por el vecindario vio muchas tiendas

Reunión de Satanás.

tiempoSatanás convocó una Convención mundial de demonios.

En su discurso de apertura, dijo:
“No podemos impedir que los cristianos vayan a sus templos”
“No podemos impedirles que lean sus Biblias u otros libros que les ayuden a conocer la verdad”
“Ni tampoco podemos impedirles que formen una relación íntima con su Salvador”

Todo por ocho dólares.

Una columna de fuego naranja y nubarrones de humo negro subían hacia el cielo vespertino de Austin, Texas, mientras los bomberos se apersonaban a un edificio de apartamentos de dos pisos en llamas.

Mientras los carros-bomba con sus sirenas a todo volumen se detenían, gente en pijamas, ropa interior y aún arropados con sobrecamas corrían desde el edificio.

"Familia pequeña, familia feliz".

Pandita Radimal, joven esposa india, tomó el sobre que le alargaban. Dio las gracias maquinalmente y salió a la sala de espera. Decenas de otras mujeres como ella estaban allí. Todas ellas tenían la misma expresión en el rostro que Pandita, una expresión de resignación, de pena, de tristeza, de conformidad a la fuerza contra un destino que ellas no deseaban. Pandita aceptaba, por un premio de rupias equivalentes a veintidós dólares, dejarse esterilizar para no tener más hijos

¿Dónde estabas tú cuando te necesitaba?

Solemne, transcurría el funeral. Yacía en la caja un eminente clérigo que había dedicado toda su vida a servir a la humanidad. Largas filas de personas que habían recibido de él algún consejo sabio, alguna ayuda espiritual, incluso algún beneficio material, testificaban cuándo, cómo y en qué circunstancias el reverendo les había ayudado.

En eso se acercó al ataúd un joven de unos treinta años de edad

La flor.

Había una joven muy rica, que tenía todo: un marido maravilloso, hijos perfectos, un empleo donde le pagaban muy bien, una familia unida.
Lo extraño es que ella no conseguía conciliar todo eso, el trabajo y los quehaceres le ocupaban todo su tiempo y su vida estaba mal en algunas áreas. Si el trabajo consumia mucho tiempo, abandonaba a sus hijos, si surgía algún problema, ella dejaba de lado a su marido

El abrazo.

Un simple abrazo nos enternece el corazón;abrazo
nos da la bienvenida y nos hace más llevadera la vida.

Un abrazo es una forma de compartir alegrías
así como también los momentos tristes que se nos presentan.

Es tan solo una manera de decir a nuestros amigos a nuestros familiares, a nuestros hijos, a nuestros padres a nuestras parejas que los queremos y que nos preocupamos uno por el otro
porque los abrazos fueron hechos para darlos a quienes queremos

La otra mujer.

Después de varios años de matrimonio, descubrí una nueva manera de mantener viva la chispa del amor. Desde hace poco había comenzado a salir con otra mujer, en realidad había sido idea de mi esposa.

«Tú sabes que la amas.» Me dijo un día, tomándome por sorpresa. «La vida es demasiado corta, debes dedicarle tiempo.»

«¡Pero yo te amo a ti!» Protesté.
«Lo sé. Pero también la amas a ella.»

Sobre sus hombros.

A nuestra familia le gusta dar caminatas y en dichos trayectos hemos tenido algunas grandes aventuras juntos. Pero, cuando nuestros hijos eran pequeños, nuestro entusiasmo nos hacía caminar demasiado rápido y demasiado lejos, y, a menudo, las piernas de los pequeños se agotaban. No podían mantener el paso, a pesar de sus determinados esfuerzos y de que les asegurábamos que el final del camino se encontraba tan sólo al otro lado de la siguiente colina.