Tus hijos son tu herencia, disfrútalos!
Si tus hijos son un regalo de Dios , porque no los disfrutas? Hay muchos padres de familia que maltratan a sus hijos; con sus palabras dicen una cosa pero con sus hechos niegan aquello que dicen. Cuando vas a empezar a tratar a tus hijos como lo que realmente son, la herencia que Dios te ha dado.
Salmos 127:3 He aquí, herencia de Jehová son los hijos; Cosa de estima el fruto del vientre.
Cuando una persona recibe una herencia tiene dos opciónes o proyectarse a hacer cosas que le aprovechen a el, su familia y sociedad o simplemente maltratarla.
Compartir la mesa mejorará la comunicación con los miembros de su hogar.
1. Demuéstrale lo mucho que le quieres.
Dios decidió utilizar a una mujer como instrumento de su causa, ella era una mujer como cualquiera de nosotras, esposa, madre, amiga, creyente, patriota, que tomó un papel importante que trajo bendición a toda una generación completa, hemos tomado el nombre de Débora porque al querer parecernos a ella, estamos creyendo en la Palabra que si imitamos su obediencia, valor y fe, Dios hará que nuestras oraciones también traigan protección y visión a nuestras generaciones.
Carolina estaba enojada con sus dos hijos, Claudio y Lorenzo. Llamó a su madre en busca de apoyo moral y consejos. Esos chicos se portan como Daniel, el travieso, bufó. Se puso a explicar los acontecimientos del día. Los niños querían deslizarse por el piso de la cocina. Corrieron y patinaron sobre las alfombras con las pegajosas y rojas medias, haciendo un terrible desastre. Más tarde, descubrieron una lata de insecticida, siguió Carolina. Se metieron en el lavadero, se subieron a la secadora y embadurnaron las paredes con ese líquido nauseabundo.
Estaban dos hombre platicando sobre qué es un Mujerón.…
Hace mucho tiempo existía un enorme árbol de manzanas. Un pequeño niño lo amaba mucho y todos los días jugaba alrededor de él. Trepaba al árbol hasta el tope y el le daba sombra. El amaba al árbol y el árbol amaba al niño.
Un día acudí a un curso con mi novia, nos sentamos todos en círculo, y nos pidieron a Norma y a mí que nos sentáramos juntos. La instructora dijo ‘Supongamos que Juan Pablo y Norma se acaban de casar. Ellos han construido su hogar, establecido sus normas, son felices. Con el tiempo viene el primer hijo.’ Llamaron a uno de los jóvenes y le pidieron que se sentara entre nosotros. ‘Viene entonces el segundo hijo.
Había un pequeño nino visitando a sus abuelos en su granja. El tenia una resortera (catapulta) con la que jugaba todo el día, practicaba con ella en el bosque pero nunca daba en el blanco. Estando un poco desilusionado, regresó a casa para la cena.
1. No permita que sus hijos murmuren, ni que hagan pucheros, ni que lloren porque no les gusta lo que usted les ha mandado a hacer.