Poema a la Biblia
Los cielos cuentan la gloria
Y la majestad de Dios,
Haciendo de El memoria
Aunque no se oiga su voz.
El sol que tanta alegría
Da a toda la humanidad,
¿No nos muestra cada día
Su clemencia y su bondad?
Los cielos cuentan la gloria
Y la majestad de Dios,
Haciendo de El memoria
Aunque no se oiga su voz.
El sol que tanta alegría
Da a toda la humanidad,
¿No nos muestra cada día
Su clemencia y su bondad?
El armazón de la casa y las paredes ya estaban en pie cuando Jill Williams y su marido encontraron una vivienda que les agradaba en un suburbio al norte de Houston.
Pero fue una conversación con Shauna Wallace, la esposa del constructor, durante una visita a la obra, lo que reforzó la decisión de ambos a comprar la casa.
“Ella nos dijo ‘Quiero mostrarles algo’”, y llevó a la pareja al área del dormitorio principal, recordó Williams.
De cada animal hemos extraído alguna lección aplicable a nuestra vida. Y ahora nos toca observar a aquella gallina, que debajo de la cual se habían colocado varios huevos de pato para que los empollara. A su debido tiempo nacieron los patitos, y comenzaron a dar sus paseos acompañados de la gallina.
La gallina madre no se explicaba por qué sus polluelos eran tan diferentes de ella. Y ocurrió que cierto día llegaron a las cercanías de un estanque, y los patitos, instintivamente, se fueron en línea recta hacia el agua.
La pobre gallina, creyendo que estaban en peligro de ahogarse, hacía desesperados intentos para llamarlos y salvarlos, pero sin resultado. No importaba que se los hubiese criado en tierra firme y seca. nadie pudo borrar de aquellos patitos su natural inclinación hacia el agua, porque era parte de sus propios instintos.
No nos cuesta hacer un poco de trabajo voluntario, asistir a grupos pequeños o ser amable con la gente nueva en la iglesia. ¿Pero si Dios le pide que sacrifique su vida social y su reputación?
María era una mujer joven que se supone debía casarse cuando Dios interrumpió su vida social con un repentino anuncio de que ella estaba embarazada, no por el que pronto sería su esposo, si no por el Espíritu Santo. ¿Cómo se lo va a explicar a sus amigos?
Querido Señor Jesucristo:
Tú querías que todos los que están cansados vengan a Tí. Señor, estoy cansado por mi incapacidad para encontrar trabajo. Día tras día, mi preocupación y el miedo crece a medida que los rechazos van aumentando. Estoy en condiciones y dispuesto a trabajar, pero no puedo encontrar un trabajo.
Al terminar una Conferencia en Grecia, Fulghum se aproximó al director del Instituto que la promovía, Alexandros Papaderos, y preguntó cuál es el significado de la vida. Muchos de los que estaban alrededor se rieron y luego empezaron a dejar el local de la reunión. Papaderos lo miró por mucho tiempo, preguntando con sus ojos si él hablaba en serio y concluyó que si. “Contestaré su pregunta”.
1. Dios no elige personas capacitadas, Él capacita a los elegidos.
2. Uno con Dios es mayoría.
3. Si quieres estar desanimado mírate, si quieres estar decepcionado mira a los hombres, pero si quieres ser salvo mira a Jesús.
4. Vale mucho más una puerta cerrada por Dios que una abierta por el diablo.
5. ¿Quieres ayudar? Entonces involúcrate con quien necesita ayuda. ¿Quieres hacer la diferencia? Sé diferente. ¿Quieres ser usado por Dios? Ponte a su disposición.
6. Nunca pongas un punto de interrogación, donde Dios ya puso un punto final.
Cuando observo el campo sin arar, cuando los aperos de labranza están olvidados, cuando la tierra está quebrada y abandonada, me pregunto:
¿DONDE ESTARÁN LAS MANOS DE DIOS?
Cuando observo la injusticia, la corrupción, el que explota al débil; cuando veo al prepotente pedante enriquecerse del ignorante y del pobre, del obrero y del campesino, carentes de recursos para defender sus derechos, me pregunto:
¿DONDE ESTARÁN LAS MANOS DE DIOS?
Allí estaba, sentado en una banqueta, con los pies descalzos sobre las baldosas rotas de la vereda; gorra marrón, manos arrugadas sosteniendo un viejo bastón de madera; pantalones que arremangados dejaban libres sus pantorrillas y una camisa blanca, gastada, con un chaleco de lana tejido a mano. El anciano miraba a la nada. Y el viejo lloró, y en su única lágrima expresó tanto que me fue muy difícil acercarme, a preguntarle, o siquiera consolarlo.
El amor alienta…
el odio abate;
el amor sonríe…
el odio gruñe;
El amor atrae…
el odio rechaza;
el amor confía…
el odio sospecha;
El amor enternece…
el odio enardece;