Recolección de ofrenda

Ed Dobson, pastor de la congregación a la que yo asistía, solía decir que no le gustaba predicar sobre las ofrendas para la iglesia. Como su trabajo anterior exigía que se recolectaran fondos, le desagradaba imponerle a la gente presiones innecesarias.

Sin embargo, cuando estaba enseñando 2 Corintios y llegó a los capítulos 8 y 9, no pudo evitar el tema. Lo que más recuerdo de ese mensaje fue la ilustración que utilizó.

Distraídos

La universidad donde enseño como profesor adjunto provee computadoras portátiles a los alumnos. Aunque esto puede generar muchas ventajas para los estudiantes, he descubierto una forma en que obstaculiza su aprendizaje: estos ordenadores portátiles pueden convertirse en una distracción durante la clase.

Los días de la semana del cristiano

LunesDía de Lavado
Señor, ayúdame a lavar todo mi egoísmo y la vanidad, por lo que pueda servir con humildad perfectaa través de la semana.

MartesDía de planchado
Querido Señor, ayúdame a planchar todas las arrugasque he recogido, y dame los años para que pueda ver la belleza en otros.

¡Qué ridículo!

Ustedes han desechado los mandamientos divinos y se aferran a las tradiciones humanas. Y añadió: — ¡Qué buena manera tienen ustedes de dejar a un lado los mandamientos de Dios para mantener sus propias tradiciones! Por ejemplo, Moisés dijo: «Honra a tu padre y a tu madre», y: «El que maldiga a su padre o a su madre será condenado a muerte». Ustedes, en cambio, enseñan que un hijo puede decirle a su padre o a su madre: «Cualquier ayuda que pudiera haberte dado es corbán» (es decir, ofrenda dedicada a Dios). En ese caso, el tal hijo ya no está obligado a hacer nada por su padre ni por su madre. Así, por la tradición que se transmiten entre ustedes, anulan la palabra de Dios. Y hacen muchas cosas parecidas. Marcos 7:8-13

Lo tuve cerca y murió

Un día Betty, un miembro de la iglesia, llamó y me pidió que visitara a un amigo que estaba en el hospital, así es que fui.

Visité a Bob muchas veces y hablamos de todo. Nuestra conversación favorita era referente a los Celtas de Boston, nuestro equipo favorito de baloncesto. Un día después de visitarle al igual que a otras personas en el hospital, llamé a casa antes de ir a la oficina. Margaret se mostró muy callada en el teléfono y le pregunté:

—¿Qué pasa, mi amor?

—Betty me acaba de llamar—dijo—. Bob murió.

Aprovecha bien el tiempo

El tiempo es un regalo de Dios. No se puede alterar la cantidad que El nos da. Las demandas sobre nuestro tiempo son menos o más según la etapa de nuestra vida. Cómo proporcionar las 24 horas de cada día es lo que a nosotros nos interesa.

Jesús dijo, «Me es necesario hacer las obras del que me envió, entre tanto que el día dura; la noche viene, cuando nadie puede trabajar» (Juan 9:4). Jesús aquí nos da dos principios de cómo usar el tiempo.

Vuélvase niño

Así que, cualquiera que se humille como este niño ese es el mayor en el reino de los cielos. Y cualquiera que reciba en mi nombre a un niño como este, a mi me recibe. Mateo 18.4-5

Usted y yo debemos humillarnos y volvernos como niños pequeños. Mientras que el Señor quiere que crezcamos en nuestra actitud, comportamiento y aceptación de responsabilidades en Cristo (ver Efesios 4.15), al mismo tiempo quiere que seamos como niños en nuestra dependencia y en la libre expresión de sentimientos hacia El.

La trampa del desánimo

Podemos dejar que la tristeza abrume nuestras almas, o enfrentar la situación con valentía y someterla a Aquel que puede ayudarnos.

Vivir en el desánimo divide a la mente, haciendo difícil concentrarse en algo que no sea nuestro dolor. Entonces la ira se convierte en habitual, y buscamos a alguien a quien culpar —ya sea a Dios, a las personas a nuestro alrededor, o a nosotros mismos.

La frustración que no se maneja bien puede convertirse en depresión, lo que a su vez puede alejarnos de los demás

Él está allí ¿por qué dudas?

A veces pareciera que se nos olvida que no estamos solos en las batallas de la vida. A veces nos falta memoria para recordar quién es nuestro Defensor, quien es el que pelea por nosotros o quien es quien cuida de nosotros.

A veces vamos por la vida como huérfanos, como que si no tuviéramos un Padre que nos ama y se preocupa por nosotros.

¿Hasta cuándo esperaré?

¿Quién de nosotros no dijo esta expresión alguna vez: ¡Hasta cuando esperaré!?…

Esperar una respuesta, un llamado importante, una visita deseable, un trabajo urgente…
Esperar el amor de tu vida, una respuesta a tu oración, la sanidad en ti o en un ser querido…esperar el tiempo de Dios.

Tal vez, no sea fácil esperar cuando anhelas que algo suceda en tu vida y más aun si te encuentras con necesidad. Pero desde el momento que tu le entregaste a Dios tu oración, Él dio la orden para que se ejecute el cumplimiento de eso que deseas que suceda. Descansa en sus brazos confiando que El lo va hacer.