Buscando en las gavetas.

abuelosDos abuelos. Cuarenta años de convivencia fecunda y fiel. Se conocían lo suficiente, como para darse todavía la sorpresa de un malentendido. Era justo lo que había sucedido esa mañana.

El abuelo era un hombre jovial y bastante espontáneo. Impetuoso en sus reacciones, solía irse de boca cuando decía sus verdades.

La abuela, en cambio, era más paciente, pero también de reacciones más lentas. Por eso, aquel cruce de palabras que la habían ofendido, la llevó a su respuesta habitual: el mutismo.

Vuelve a casa.

volverHabía una vez una viuda, que vivía con su hijo en un miserable desván. Años atrás, la mujer se había casado en contra de la voluntad de sus padres y se marchó a vivir con su esposo en un lejano país.

Su esposo fue un hombre infiel e irresponsable y después de varios años, murió son haber hecho provisión alguna para ella y su hijo. Con gran dificultad, logró hacer frente a las necesidades básicas de la vida.

Los momentos más felices en la vida del niño, fueron cuando la madre lo tomaba en sus brazos y le contaba sobre la casa de su abuelo

La linterna.

linternaAlberto adquirió el compromiso de ser el encargado en su pueblo de pararse cada noche cerca de cruce de tren con la carretera.. y llevar con sigo una linterna de tal manera que pudiese alertar a los conductores que pasaban por alli y asi evitar un choque catastrófico.! Una noche muy oscura se percató de que el tren estaba próximo a la intersección,  se levanto de su silla, agarró su linterna y corrió tan rápido como pudo.

Al llegar a la carretera, observó un auto que se acercaba a toda velocidad, levató su mano sosteniendo fuertemante la linterna y empezó a moverla lentamente de un lado al otro,  el conductor parecía no disminuir

Un sobre sellado.

sobrePor un momento, vamos a imaginar que tu Papa viene a tu casa y te entrega un sobre sellado. Y te dice hijo/hija, aquí esta un regalo que te quiero dar. Es un viaje todo pagado de 3 semanas de vacaciones a Hawaii. Incluye el costo del vuelo, hotel, alimentos y para cualquier otra cosa que tu quieras o necesites e incluido mi tarjeta de oro. Hice arreglos para que una limusina para que te lleve y te recoja al aeropuerto.

No es reembolsable, no lo puedes regresar, y no es transferible así que ni pienses en devolvérmelo o dárselo a otra persona.

Los tres pequeños árboles.

arbolesErase una vez en la cumbre de una montaña, tres pequeños árboles juntos pensando sobre lo que querían llegar a ser cuando fueran grandes.  El primer arbolito miro hacia las estrellas y dijo: «Yo quiero guardar tesoros.  Quiero estar repleto de oro y ser llenado de piedras preciosas. ¡Yo seré el baúl de tesoros más hermoso del mundo!».

El segundo arbolito miró un pequeño arroyo realizando su camino al océano y dijo: «Yo quiero viajar a través de aguas temibles

¿El cielo es real?

cieloCiertamente el cielo es un lugar real. La Biblia nos dice que el cielo es el Trono de Dios (Isaías 66:1; Hechos 7:48-49; Mateo 5:34-35). Después que Jesús resucitó y se apareció en la tierra a Sus discípulos, “…fue recibido arriba en el cielo, y se sentó a la diestra de Dios.” (Marcos 16:19; Hechos 7:55-56). “Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse

¿Pecados privados?

pecadoLa manera particular en que se dio la toma de Jericó dejó un poderoso testimonio acerca del futuro que esperaba al pueblo si caminaba de la mano del Señor. En el próximo capítulo, sin embargo, vemos a Israel derrotada y humillada por un adversario insignificante. El pasaje de hoy, tomado del capítulo que relata la totalidad del lamentable episodio, nos ofrece la explicación por esta derrota: había pecado en el pueblo,

¿Cuánto cuesta un milagro?

valorTess era una niña precoz de 8 años. Un día escuchó a su madre y a su Padre hablar acerca de su hermanito Andrew. Ella solo sabía que su hermano estaba muy enfermo y que su familia no tenía dinero.

Planeaban mudarse para un complejo de apartamentos el siguiente mes porque su padre no tenía el dinero para las facturas médicas y la hipoteca.

El arenero.

areneroUna vez, cuando tenía cinco años, fui a un parque local con mi mamá. Mientras jugaba en el arenero, vi a un niño de mi edad en silla de ruedas. Me acerqué a él y le pregunté si podía jugar. Ya que tenía sólo cinco años, no entendía por qué el niño no entraba en el arenero y jugaba conmigo. Me tomé mi cubeta, recogí toda la arena que pude y la puse en sus piernas. Después agarré unos juguetes y también los puse en sus piernas.

El ladrón codicioso y necio.

ladronEO B. HALLIWELL y su esposa pasaron muchos años de su vida sirviendo al prójimo a lo largo del gran río Amazonas. Durante esos años de arduo trabajo les tocó vivir de cerca numerosos incidentes emocionantes. Esta es una de las historias que al pastor Halliwell más le gustaba relatar.