El paquete de galletas.

galletasCuando aquella tarde llegó a la vieja estación le informaron que el tren en el que ella viajaría se retrasaría aproximadamente una hora.
La elegante señora, un poco fastidiada, compró una revista, un paquete de galletas y una botella de agua para pasar el tiempo.

Buscó un banco en el andén central y se sentó preparada para la espera.
Mientras hojeaba su revista, un joven se sentó a su lado y comenzó a leer un diario.

Imprevistamente, la señora observó como aquel muchacho, sin decir una sola palabra, estiraba la mano, agarraba el paquete de galletas, lo abría y comenzaba a comerlas, una a una, despreocupadamente.

Una pregunta tan antigua como el tiempo.

Cuando Jeremy tenía 17 años, luchó con una pregunta con la que los teólogos han batallado por siglos. Para él, el problema no era teórico sino práctico. Estaba tratando de entender por qué a su madre la tenían que operar del cerebro. Preguntó: “¿Por qué sufren las personas que son buenas, mamá?”
Ella le dijo: “El sufrimiento es parte de vivir en un mundo que ha recibido la maldición del pecado, y las personas buenas sufren como todos los demás. Esa es la razón por la que estoy feliz de que tengamos a Jesús. Si muero, iré a un mejor lugar, y anhelo el día cuando pueda volver a verte”. Luego ella dijo que podía entender la frustración de Jeremy, pero le dijo que no le echara la culpa a Dios.
Si tú y yo estamos desconcertados por el sufrimiento de personas buenas, podemos plantearle la pregunta de lleno a Dios, argumentar con Él si debemos hacerlo, y luchar con nuestras dudas. Pero no Le echemos la culpa.
Dios no le explicó a Job lo que estaba haciendo, pero dijo que podíamos confiar en que lo que Él hacía es lo correcto (Job -42). Y Él nos ha asegurado en Su Palabra que Jesús sufrió a nuestro favor, resucitó de entre los muertos, y ahora está preparando un lugar libre de sufrimiento para nosotros.
Puede que estas no sean las respuestas que queremos, pero son las respuestas que necesitamos para ayudarnos a vivir con esa pregunta tan antigua como el tiempo y a menudo incontestable acerca del sufrimiento.
Fuente: Nuestro Pan Diario.

dudaCuando Jeremy tenía 17 años, luchó con una pregunta con la que los teólogos han batallado por siglos. Para él, el problema no era teórico sino práctico. Estaba tratando de entender por qué a su madre la tenían que operar del cerebro. Preguntó: “¿Por qué sufren las personas que son buenas, mamá?”

Ella le dijo: “El sufrimiento es parte de vivir en un mundo que ha recibido la maldición del pecado, y las personas buenas sufren como todos los demás. Esa es la razón por la que estoy feliz de que tengamos a Jesús.

La corbata gastada.

corbataPastor:  Hoy por la mañana anduve de tienda en tienda
Caminaba y caminaba buscándote un regalito!
De una artística vitrina me gusto esta corbata…
Pedí que me la envolvieran y corrí hasta mi casa.

Le dije alegre a mi esposa:
Mujer, mira que belleza!
¿no es verdad que es muy hermosa?
Y así,  con esta corbata, yo me sentía orgulloso.

Pero, mientras me arreglaba para venir a la fiesta
Yo pensaba, recordaba y comencé a tararear
Sin  siquiera darme cuenta:
Estoy listo si el me llama… a su viña a trabajar!

Busca las cosas de arriba.

cielo3Desde que comenzamos una Nueva Vida, debemos fijar nuestra visión en las cosas que pertenecen al cielo, donde està Cristo sentado a la diestra de Dios en el lugar de Poder y Honor.

Permite que el cielo llene tus pensamientos, no pienses solo en las cosas de la tierra. Pongamos la mira como el que apunta en tiro al blanco, todo lo que hagas que sea enfocando al objetivo de tu vida. La distracción hace que erremos al blanco.

Muchas veces nos permitimos distracciones en las cosas pasajeras de la vida por ganar un poco mas de dinero, por tener una mejor posición social, por mostrar una mejor casa, por tener el mejor automóvil, por aparentar,

El que te guarda.

Raimundo fue a abastecerse de calendarios bíblicos y volvía solo en su auto con el cargamento que iba a distribuir en su región.
Después de manejar varias horas empezó a luchar contra la somnolencia. En vez de reposar un momento, siguió y de repente se produjo lo inevitable: el vehículo escapó de su dominio, atravesó la ruta y chocó contra un árbol.
Un camión que se acercaba en sentido contrario evitó el accidente desviándose hacia un campo próximo.¡Fue un despertar violento para nuestro amigo! Sin embargo salió ileso; la portezuela izquierda del vehículo que quedó completamente dislocada lo había protegido.
El baúl se abrió y las cajas que contenían los calendarios quedaron regadas en la calzada. Raimundo, repuesto del susto, percibió, a algunos metros de él, uno de esos calendarios expulsados que se partió en dos al caer en la calzada. Entonces lo levantó y leyó justamente los versículos del encabezamiento: “No se dormirá el que te guarda… El Señor es tu guardador”.
Lo oportuno de este mensaje, como venido directamente del cielo, lo impresionó y maravilló. Sí, Dios había velado sobre su siervo, mientras éste dormía, y ahora se lo confirmaba.
Esta experiencia, ¿no es adecuada para fortalecer nuestra confianza en el mismo Dios todopoderoso quien, quizá sin que nos hayamos dado cuenta, nos ha protegido tantas veces?
(El Señor) no dará tu pie al resbaladero, ni se dormirá el que te guarda… es tu sombra a tu mano derecha… te guardará de todo mal; él guardará tu alma.
Salmo 121:3-7
Fuente: Alientodiario.com

paisajeRaimundo fue a abastecerse de calendarios bíblicos y volvía solo en su auto con el cargamento que iba a distribuir en su región.

Después de manejar varias horas empezó a luchar contra la somnolencia. En vez de reposar un momento, siguió y de repente se produjo lo inevitable: el vehículo escapó de su dominio, atravesó la ruta y chocó contra un árbol.

Un camión que se acercaba en sentido contrario evitó el accidente desviándose hacia un campo próximo.¡Fue un despertar violento para nuestro amigo! Sin embargo salió ileso; la portezuela izquierda del vehículo que quedó completamente dislocada lo había protegido.

Con cadena y todo.

cadenaUn hombre en una reunión dijo que quería venir  a Jesús, pero no podía porque estaba amarrado.

Un escocés a su lado le dijo: «Muy bien, hombre, pero ¿por qué no viene con cadena y todo?

El hombre exclamó: «Vaya, no se me había ocurrido» y vino.

Venga usted así también, pecador amarrado.

¿Quiere usted más paciencia?

pacienciaUna señora pidió a su Pastor que rogara a Dios para que ella tuviera más paciencia. Se arrodillaron juntos y el Pastor pidió: «Oh, Dios, envía sobre esta querida hermana más aflicción; mándale persecución; métela en los brazos de la tribulación; amontona sobre ella pruebas».

La señora ya no pudo aguantar más, y exclamó: «¡Pero, Pastor! deténgase. Yo no quiero aflicción y tribulación, quiero paciencia». «Bien», dijo el Pastor, «La tribulación produce paciencia».

La sencillez de la fe.

leyendoUn evangelista inglés estaba hospedado una vez en casa de unos amigos. Una noche cuando estaba preparando un sermón, una niña le dijo: «Señor Moorhouse, yo quiero ser una cristiana». «Bien hijita, dijo, usted puede, porque es muy fácil».

Le dijoque abriera su Biblia al capítulo 53 de Isaías, y leyera los versículos 4 y 5, y donde dice nuestro y nosotros, lo cambiara en mí y yo. Así lo hizo y leyó:
«Ciertamente llevó Él mis enfermedades, sufrió mis dolores; y yo le tuve por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas, él, herido fue por mis rebeliones, molido por mis pecados. El castigo de mi paz fue sobre él y por su llaga…». Y aquí la niña se detuvo de repente, y sus ojos se llenaron de lágrimas .
El evangelista le dijo: «Siga leyendo» y la niña continuó, «fui yo curada». «Es así tan sencillo como eso», dijo el evangelista y la niña se fue creyendo.
Entra tú, lector, en la posesión de esta salvación, es para tí también.
Tomado de Fuego de Pentecostés N. 10

Le dijo que abriera su Biblia al capítulo 53 de Isaías, y leyera los versículos 4 y 5, y donde dice nuestro y nosotros, lo cambiara en mí y yo. Así lo hizo y leyó:

Juanito y las velas.

velaJuanito se quedo mirando las velas que parpadeaban la noche de navidad en la mesa del comedor donde la familia celebraba la cena de Navidad.

Concentrado, casi ensimismado estaba cuando papá le dijo: Juanito, en que piensas?. Juanito , lentamente pero con un espíritu casi poético dijo: Papi….estoy mirando como si una estrella estuviera sonriéndome en el parpadear de la vela.

De pronto, saliendo de su concentración, y dirigiéndose a su padre le dice: “Papi, porqué ponemos velas tan lindas en la cena de navidad.

Salvado por un cordero.

cordeeroUn hombre español andaba de turista en una ciudad de Noruega. Debido a su trasfondo religioso, quiso ver la iglesia principal de la ciudad. Mirando hacia la torre, se sorprendió al ver en lo alto la figura de un cordero. Al preguntar el porqué de esa escultura, le contaron la siguiente historia.

Cuando estaban construyendo la iglesia, uno de los hombres que trabajaba en la torre se resbaló y cayó desde arriba. Sus compañeros lo vieron caer y, horrorizados, corrieron hacia abajo, al nivel de la calle, esperando encontrarlo muerto.