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Todos necesitamos de Cristo
- Espero que su sermón haya impresionado a los criminales. Una predicación de esa clase debe hacerles mucho bien. - ¿Te hizo bien a ti? - Pero ¡Es que usted estaba predicando a los presidiarios! El pastor meneó la cabeza y dijo: - Yo estaba predicando el evangelio de Cristo, y usted lo necesita tanto como ellos. Fuente: www.tusermon.com

Un cristiano de la península de Corea visitó a uno de los misioneros que allí estaban, y le dijo que había aprendido el Sermón del Monte y deseaba repetirlo delante de él.
Un joven predicador fue invitado a último momento para que predicase un sermón en la iglesia de su ciudad. Siguiendo un impulso, usó como tema uno de los Diez Mandamientos: “No hurtarás”. A la mañana siguiente, subió a un autobús y le dio al conductor un billete de un dólar.