El pan bien quemado

Después de un largo día en el trabajo, mi mamá puso un plato de pan tostado muy quemado frente a mi papá. Recuerdo estar esperando ver si alguien lo notaba... Sin embargo, aunque mi padre lo notó, alcanzó un pan tostado, sonrió a mi madre y me preguntó cómo me había ido en la escuela. No recuerdo lo que le contesté, pero sí recuerdo verlo…

¿Cuánto pesa tu oración?

Poco tiempo después de la Segunda Guerra Mundial una mujer entró en una tienda de alimentación y pidió suficiente comida para una cena de Navidad para sus hijos. Cuando el dueño preguntó cuánto podría pagar, ella respondió:

– Mi marido murió en la guerra. La verdad es que no tengo nada que ofrecer mas que una pequeña oración.

Dios y mi Padre Nuestro.

TU: Padre Nuestro que estás en los cielos…
DIOS: Si. Aquí estoy…

TU: Por favor… no me interrumpa, ¡estoy orando!
DIOS: ¡Pero tú me llamaste!..

TU: ¿Llamé? No llamé a nadie. Estoy orando…. Padre Nuestro que estás en los cielos…
DIOS: ¡¡¡Ah!!! Eres tú nuevamente.