La oscura caverna
Un relato sobre la necesidad de arriesgarse para encontrar la verdadera luz
Hace mucho tiempo hubo una tribu que vivía en una oscura y fría caverna. La caverna era pequeña y la tribu vivía hacinada dentro de ella temblando de frío. Durante mucho tiempo, la tribu gritaba y se lamentaba.
Era todo lo que ellos hacían. Era todo lo que ellos sabían hacer. Los sonidos que emitía la tribu en la caverna eran fúnebres;
También les dijo: ¿Acaso se trae la luz para ponerla debajo del almud (cajón o vasija), o debajo de la cama? ¿No es para ponerla en el candelero? Porque no hay nada oculto que no haya de ser manifestado; ni escondido, que no haya de salir a luz. Si alguno tiene oídos para oír, oiga. Marcos 4:21-23
Al terminar una Conferencia en Grecia, Fulghum se aproximó al director del Instituto que la promovía, Alexandros Papaderos, y preguntó cuál es el significado de la vida. Muchos de los que estaban alrededor se rieron y luego empezaron a dejar el local de la reunión. Papaderos lo miró por mucho tiempo, preguntando con sus ojos si él hablaba en serio y concluyó que si. “Contestaré su pregunta”.
Hace unos años (1998) el este de Canadá fue azotado por una inolvidable tempestad de lluvia heladiza. Causó veintiún muertos y millones de dólares en pérdidas. Cerca de cuatro millones de personas fueron afectadas por la tragedia: transportes, abastecimientos… Miles tuvieron que abandonar su hogar. No había electricidad, por consiguiente tampoco había luz, ni agua, ni calefacción. En ese período de interrupción eléctrica, que duró varios días, se pudo comproba