Publicada enReflexiones
¡Qué gran privilegio!
¡Qué hermoso es obedecer
al Dueño del universo!
No merecemos tal honra
¡Es un grande privilegio!
Nuestro Dios en las alturas
es Soberano y Supremo,
es grande Su Majestad
Su gloria cuentan los cielos.
Se quemaron los bancos, los retablos, no quedó nada, sin embargo nadie se explica cómo la Biblia que se encontraba colocada en el altar no sufriera ningún tipo de daño.