La corbata gastada.
Pastor: Hoy por la mañana anduve de tienda en tienda
Caminaba y caminaba buscándote un regalito!
De una artística vitrina me gusto esta corbata…
Pedí que me la envolvieran y corrí hasta mi casa.
Le dije alegre a mi esposa:
Mujer, mira que belleza!
¿no es verdad que es muy hermosa?
Y así, con esta corbata, yo me sentía orgulloso.
Pero, mientras me arreglaba para venir a la fiesta
Yo pensaba, recordaba y comencé a tararear
Sin siquiera darme cuenta:
Estoy listo si el me llama… a su viña a trabajar!
Veamos siete excusas que algunos hombres pusieron frente al llamamiento del Señor y que son las mismas que ponemos hoy día:
Le llamaremos Juan. Está despeinado, descalzo, su camisa agujereada; su pantalón anda por las mismas.
El ex presidente Ronald Reagan tenia una tía que lo quería mucho y era muy bondadosa con él. En una ocasión ella llevó al joven Reagan a un zapatero para que le hiciera un par de zapatos a la medida. El zapatero le preguntó: ¿ Quieres los zapatos puntera cuadrada o redonda? Ronald tartamudeó un poco, él no sabía lo que quería.
Esta es la historia de una joven ciega, se odiaba a sí misma y a todo el mundo por ser ciega. Odiaba a todos, menos a su novio que la queria mucho.
Leí una historia acerca de un muchacho de 10 años que había sufrido un trágico accidente y a consecuencia de esto le tuvieron que amputar el brazo izquierdo. El muchacho se recuperó emocionalmente y decidió aprender el Judo. Su Sensai (maestro) era un anciano chino experto en este arte marcial.
Un joven predicador fue invitado a último momento para que predicase un sermón en la iglesia de su ciudad. Siguiendo un impulso, usó como tema uno de los Diez Mandamientos: “No hurtarás”. A la mañana siguiente, subió a un autobús y le dio al conductor un billete de un dólar.
Desde pequeño las mudanzas eran parte habitual de su vida cotidiana. Los cambios de residencia eran algo constante debido al trabajo de su padre.
Un joven aplicó para un empleo de obrero en una granja. Cuando el granjero le preguntó sobre sus calificaciones, él dijo: “Puedo dormir cuando el viento sopla”. Esto sorprendió al granjero. Pero como le cayó bien el joven, lo empleó.
Un trabajador cierta mañana contó a su esposa el siguiente sueño que él había tenido la noche anterior: “Soñé que se me acercaron cuatro ratas: la primera era muy gorda, las dos siguientes estaban muy flacas, y la cuarta estaba ciega.”