Naranjas gratis
Les dijo también: Mirad lo que oís; porque con la medida con que medís, os será medido, y aun se os añadirá a vosotros los que oís. Porque al que tiene, se le dará; y al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará. Marcos 4:24-25
Recuerdo ese día como si fuera ayer. Hace años que no llovía de esa manera, truenos, viento y granizo. Quizá por eso el chofer de aquel camión no tuvo cuidado y paso el accidente. Calculo que entre 3 y 4 toneladas estaban esparcidas por la carretera.
Un vigoroso pámpano de una noble vid crecía sobre la parte superior de un alto muro, y se decía: «Aquí estoy por encima de los demás pámpanos y, por supuesto, se puede esperar que de mí crezca un fruto extraordinario.»
Una vez, cuando tenía cinco años, fui a un parque local con mi mamá. Mientras jugaba en el arenero, vi a un niño de mi edad en silla de ruedas. Me acerqué a él y le pregunté si podía jugar. Ya que tenía sólo cinco años, no entendía por qué el niño no entraba en el arenero y jugaba conmigo. Me tomé mi cubeta, recogí toda la arena que pude y la puse en sus piernas. Después agarré unos juguetes y también los puse en sus piernas.