Pérdidas y Ganancias

La vida es una constante de pérdidas y ganancias, escribimos parte en él debe y parte en él haber.

¿Nunca te ha pasado de perder algo que tu querías?
Perdemos seres queridos, perdemos amigos, perdemos bienes económicos, perdemos salud, perdemos bienestar, y así seguiríamos enumerando muchísimas cosas. Algunas veces las pérdidas son recuperables, otras no.

Recuerdo una historia de una señora que tenia 10 monedas de oro, era para ella de gran valor, una moneda persa era el equivalente al salario de cuatro días de trabajo.
Estas monedas eran unas de las más primitivas, así que lo que poseía era una reliquia. Estaban bien guardadas, era lo más precioso!!! Un día comienza a contarlas y para su sorpresa le faltaba una. ¡Oh! ¡que desesperación!

La Familia

«Vienen después sus hermanos y su madre, y quedándose afuera, enviaron a llamarle. Y la gente que estaba sentada alrededor de él le dijo: Tu madre y tus hermanos están afuera, y te buscan. El les respondió diciendo: ¿Quién es mi madre y mis hermanos? Y mirando a los que estaban sentados alrededor de él, dijo: He aquí mi madre y mis hermanos. Porque todo aquel que hace la voluntad de Dios, ése es mi hermano, y mi hermana, y mi madre». Marcos 3:31-35

Aquí es donde aprendí que es un abrazo de “oso”, en este lugar me enseñaron a planchar mi primer pantalón, aprendí que prefiero ver la TV con ellos, que ver solo mi programa favorito, en este lugar me aceptan como soy

Sol, arena y mar

¿Qué pensamos cuando nos dicen: “Sol, arena y mar”? ¿Descanso? ¿Diversión? ¿Traje de baño? ¿Lentes oscuros? ¿Acapulco? ¿Cancún? ¿Miami? ¿Hawai?

Me fascina ir al mar, si tuviera la posibilidad viviría cerca del océano. El sol dándome los buenos días cada mañana, por las noches siendo arrullado por el sonido de la marea. Muy temprano correr por la playa, acariciado por la brisa. En el atardecer tener una reunión familiar, alumbrados por la puesta de sol. Como dice un comercial de la lotería “Ya me vi”

¿Confiando en Dios?

«Mas Jesús se retiró al mar con sus discípulos, y le siguió gran multitud de Galilea. Y de Judea, de Jerusalén, de Idumea, del otro lado del Jordán, y de los alrededores de Tiro y de Sidón, oyendo cuán grandes cosas hacía, grandes multitudes vinieron a él. Y dijo a sus discípulos que le tuviesen siempre lista la barca, a causa del gentío, para que no le oprimiesen. Porque había sanado a muchos; de manera que por tocarle, cuantos tenían plagas caían sobre él. Y los espíritus inmundos, al verle, se postraban delante de él, y daban voces, diciendo: Tú eres el Hijo de Dios. Mas él les reprendía mucho para que no le descubriesen.» Marcos 3:7-12

Lo importante del desayuno

(Jesús) Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba. Marcos  1:35

La comida más importante del día, dicen los especialistas es el desayuno, ya que luego de una noche de sueño se requieren nutrientes y calorías provenientes de toda clase de alimentos a fin de contar con energía. De acuerdo con los médicos, nuestra primera comida debe proporcionar 25% de las necesidades nutricionales diarias, a que se ha comprobado que cuando la aportación es menor, en el corto plazo

¿Soy Fariseo?

Otra vez entró Jesús en la sinagoga; y había allí un hombre que tenía seca una mano. Y le acechaban para ver si en el día de reposo le sanaría, a fin de poder acusarle. Entonces dijo al hombre que tenía la mano seca: Levántate y ponte en medio. Y les dijo: ¿Es lícito en los días de reposo hacer bien, o hacer mal; salvar la vida, o quitarla? Pero ellos callaban. Entonces, mirándolos alrededor con enojo, entristecido por la dureza de sus corazones, dijo al hombre: Extiende tu mano. Y él la extendió, y la mano le fue restaurada sana.

Como enfrentar la vida (Salmo 3)

1.- Sin Dios, no hay salvación. (Estamos perdidos)

“¡Oh Jehová,  cuánto se han multiplicado mis adversarios!
Muchos son los que se levantan contra mí. Muchos son los que dicen de mí: No hay para él salvación en Dios.”

Los problemas casi siempre vienen en montón. Se multiplican y decimos: tenemos una mala racha. Nos puede estar yendo demasiado mal, pero es mucho peor, cuando se nos termina la esperanza. Cuando cualquiera viene y te dice, no tiene solución tu problema. Pero es aún peor, cuando pensamos que Dios nos abandono. Cuando ya no sentimos a Dios, cuando inclusive le echamos la culpa a Dios, y pronunciamos ¿Por qué me haces esto Dios? SIN DIOS NO TENGO SALVACION.

¿Qué es lo que estás buscando?

“Cuando llegó la noche, luego que el sol se puso, le trajeron todos los que tenían enfermedades, y a los endemoniados; y toda la ciudad se agolpó a la puerta. Y sanó a muchos que estaban enfermos de diversas enfermedades, y echó fuera muchos demonios; y no dejaba hablar a los demonios, porque le conocían.” Marcos 1:32-34

El célebre personaje visitó la India. Llegó a Calcuta y comenzó a pasear por una de sus confusas calles. De repente vio a un hombre que estaba en cuclillas vendiendo lo que Nicolás creyó que eran dulces, aunque en realidad se trataba de chiles muy picantes.

Obedecer a Dios

“Aconteció en aquellos días,  que Jesús vino de Nazaret de Galilea,  y fue bautizado por Juan en el Jordán. Y luego,  cuando subía del agua,  vio abrirse los cielos,  y al Espíritu como paloma que descendía sobre él. Y vino una voz de los cielos que decía: Tú eres mi Hijo amado;  en ti tengo complacencia.” Marcos 1:9-11

En la vida obedecemos a un montón de personas, a nuestros padres, abuelos, tíos, a nuestros maestros, jefes de trabajo, a nuestro cónyuge, etc., también obedecemos a nuestras emociones, la ira, el temor, la alegría, etc.

El amor de Dios

Éramos la única familia en el restaurante con un niño. Yo senté a Daniel en una silla para niño y me di cuenta que todos estaban tranquilos comiendo y charlando.

De repente, Daniel pegó un grito con ansia y dijo, «¡Hola amigo!». Golpeando la mesa con sus gorditas manos. Sus ojos estaban bien abiertos por la admiración y su boca mostraba la falta de dientes en su encía. Con mucho regocijo el se reía y se retorcía.

Yo miro alrededor y vi. la razón de su regocijo. Era un hombre andrajoso con un abrigo en su hombro; sucio, grasoso y roto. Sus pantalones eran anchos y con el cierre abierto hasta la mitad sus dedos se asomaban a través de lo que fueron unos zapatos.