¿Qué me das a cambio de tu mami?.
Cierto día fuimos a visitar a una hermana, que había pasado por un sin fin de problemas, al llegar a su casa, su pequeño de dos años de edad, estaba jugando con unos cochecitos, al vernos llegar señalaba hacia la puerta del baño, dando a entender que su madre estaba bañándose, el abuelo del pequeño nos hizo entrar a la casa, confirmando lo que el pequeño nos decía, apenas en señas.
Este era un billete de $20 dólares y otro de $1 dólar que se encontraban en una bolsa de banco en el edificio de la Reserva Federal en el centro de la ciudad.
Desde la muerte de su padre tres años antes, la familia de Roberto había luchado por subsistir. A pesar de los esfuerzos de su mamá, nunca había suficiente para todos. La pobre mujer trabajaba el turno de la noche en el hospital, pero lo poco que ganaba no le alcanzaba para más que lo estrictamente necesario.
Elisa Sierra, mujer de cuarenta años de edad con retraso mental, no podía creerlo. Ahí, en medio del andén, había un fajo de billetes. Era un paquete grueso con billetes de alta numeración. Quizá fueran miles o hasta millones. Así que lo recogió de la acera y lo guardó presurosa en su bolso.