Cuida tu testimonio

El semáforo se puso en amarillo justo cuando él iba a cruzar en su automóvil y como era de esperar, hizo lo correcto: se detuvo en la línea de paso para los peatones, a pesar de que podría haber rebasado la luz roja, acelerando a través de la intersección.

La mujer que estaba en el automóvil detrás de él estaba furiosa. Le tocó la bocina por un largo rato e hizo comentarios negativos en alta voz, ya que por culpa suya no pudo avanzar a través de la intersección. y para colmo, se le cayó el celular y se le regó el maquillaje. En medio de su pataleta, oyó que alguien le tocaba el cristal del lado.

Amor, la Clave para la madurez de carácter en el cristiano

En la vida cristiana  los dones espirituales son importantes y necesarios para  dar a conocer que Jesucristo está con nosotros; ya que la gente ve el poder de Dios en acción. Sin embargo, el Fruto del Espíritu Santo es indispensable en la vida de cada creyente, ya que a través de él  testificamos no sólo que Dios está con nosotros, sino también que Dios vive en nosotros y que somos discípulos de Jesucristo.

Porque el Fruto es para unas excelentes relaciones humanas entre todos los cristianos y aún con los no cristianos.

Máxima seguridad para tí

Como lo has podido constatar, estamos viviendo cada vez mas en medio de situaciones altamente peligrosas.
En lo personal, yo he llegado a entender que la seguridad humana no es una garantia que pueda preservarme en medio del caos de violencia que vivimos. Definitivamente que no nos podemos abstraer de la realidad.

Vemos los noticieros y los periódicos con informaciones espeluznantes que jamás creíamos que íbamos a ver.

Ponerse de pie

Esta es una historia verdadera que sucedió hace algunos años en la USC
(Universidad de Carolina del Sur).

Había un profesor de Filosofía que era un Ateo profundamente comprometido. Su principal meta cada semestre era probar que Dios no podía existir. Sus estudiantes siempre tuvieron miedo de discutir con el por su lógica impecable.

Basta una samaritana para convertir una ciudad

Entonces la mujer dejó su cántaro, y fue a la ciudad, y dijo a los hombres: Venid, ved a un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho. ¿No será este el Cristo?. Juan 4:28,29

Lo que no habían hecho los discípulos escogidos, los colaborados más intimos y especiales del Salvador —Pedro, Andrés, Felipe, Natanael…— lo hizo una mujer de corazón valiente, una mujer extranjera que apenas acababa de conocer a Jesús. Lo que ellos habían mantenido en secreto, esta mujer lo publicó inmediatamente. Y, lo que es aún más admirable, en lugar de las burlas, la indiferencia o la hostilidad que cabía esperar,

¿Y tú que dirías?

De pie y en fila junto con su pelotón del Ejército Rojo, Taavi ya había resuelto en su mente lo que iba a decir.

Los oficiales se dirigían hacia él y en el camino le hacían la misma pregunta a cada uno de los soldados en la fila:

-«¿Eres cristiano?» «No», fue la respuesta. Entonces se acercaron al próximo: «¿Eres cristiano?» «No», contestó.

Los jóvenes reclutas permanecían parados en atención, con la mirada fija hacia delante. Los interrogadores se acercaron un poco más al joven estonio de dieciocho años de edad, que había sido reclutado por el Ejército Rojo durante la ocupación de su país por los soviéticos.

Dios le busca

En una región montañosa del Kurdistán, todavía reina la costumbre de la «venganza de la sangre». Durante una pelea, un hombre mató a otro y enseguida se fugó, persuadido de que el hijo de la víctima quería vengar a su padre.

Y efectivamente, éste se puso sobre la pista del asesino. La presecución duró varias semanas, hasta el día en que el fugitivo, agotado y hambriento, se durmió de cansancio, sin haber hallado un escondrijo seguro.

Se despertó sobresaltado al sentir una mano sobre su hombro. Entonces capituló diciendo: «No doy más, ya no puedo huir, mátame ahora mismo; es lo que merezco».

¡Señor, mata la araña!

aranaLos cristianos a veces tenemos los sentimientos confundidos acerca de nuestros pecados. Tenemos miedo de ser dañados por nuestros pecados, y queremos ser perdonados. Pero no estamos seguros de querer librarnos de ellos ya ahora.

Un hombre me dijo que tiene un mal hábito que está estorbando su comunión con Dios

Ahora es la hora.

¿Alguna vez has llegado a pensar en algún momento que el Señor vendría justo en ese instante? Muchos creyentes en Jesús están tan ansiosos por «recibir al Señor en el aire», tal y como lo ponen las Escrituras (1 Tesalonicenses 4:17), que en uno u otro momento han creído que «¡Ahora es la hora!».

Mi esposa Sue, quien una vez trabajó en un hogar cristiano para ancianos

¡No es justo!

Cuando era entrenador de básquetbol de muchachas de primer año en la secundaria en el otoño de 2005, quedé sorprendido por las muchas veces que escuchaba, «¡Eso no es justo!»

La motivación de las muchachas parecía depender de que si creían que lo que les pedía que hicieran era justo o no. Si les pedía a algunas muchachas que hicieran un ejercicio de defensa mientras que otras hacían lanzamientos libres