Si todo se derrumba.

El temblor de tierra fue corto, de apenas quince segundos; sin embargo a Alejandro Acevedo le pareció una eternidad.

Todo a su alrededor se movía como si las paredes de hormigón fueran de papel. El cuadro que adornaba la sala principal, en cuyo fondo se apreciaba una casita de madera junto a un lago y una cascada que se precipitaba desde las montañas, cayó al suelo. Su protección de vidrió se fragmentó en mil pedazos

No dejes de orar.

Roberto Matthews de Norfolk, Virginia, conducía camino al aeropuerto. Su esposa embarazada iba a tomar el vuelo que le llevaría a California para visitar a su familia antes de tener a su primer bebé.

En el camino los esposos oraron para que Dios le diera un viaje seguro a la señora.

Comedero para ardillitas.

Hace unos cuantos años puse un comedero para ardillas sobre un abeto a unos cuantos metros de nuestro hogar. Se trata de un artefacto sencillo -dos tablas y un clavo al cual se le atraviesa una mazorca de maíz. Cada mañana una ardilla viene para disfrutar la comida de ese día. Es una cosita linda, negra con una barriguita redonda y gris.

Me siento en nuestro porche trasero por las mañanas y la observo mientras come. La ardilla arranca cada grano de la mazorca

¿Qué precio pagarías por la Biblia?

Un misionero que trabajaba con Evangelismo Subterráneo contó una historia acerca de un creyente en Rusia antes de la caída del comunismo.

Al saber que un amigo habia conseguido una Biblia, le pidió que se la prestara. Sin embargo, su amigo leía el precioso Libro cada noche hasta las 10 p.m.

Veremos lo que trae el tiempo.

Había una vez un campesino chino, pobre pero sabio, que trabajaba la tierra duramente con su hijo.
Un día el hijo le dijo: Padre, que desgracia! Se nos ha ido el caballo. ¿Por que le llamas desgracia? Respondió el padre, veremos lo que trae el tiempo…

A los pocos días el caballo regreso, acompañado de otro caballo

Dios y mi Padre Nuestro.

TU: Padre Nuestro que estás en los cielos…
DIOS: Si. Aquí estoy…

TU: Por favor… no me interrumpa, ¡estoy orando!
DIOS: ¡Pero tú me llamaste!..

TU: ¿Llamé? No llamé a nadie. Estoy orando…. Padre Nuestro que estás en los cielos…
DIOS: ¡¡¡Ah!!! Eres tú nuevamente.

Carta de un hijo.

Sally saltó de su asiento cuando vio salir al cirujano. Le preguntó: «¿Cómo está mi pequeño?, ¿va a ponerse bien?, ¿cuándo lo podré ver?».
El cirujano dijo: «Lo siento; hicimos todo lo que estuvo a nuestro alcance».

Sally dijo, consternada: «¿Por qué a los niños les da cáncer? ¿Es que acaso Dios ya no se preocupa por ellos? DIOS, ¿dónde estabas cuando mi hijo te necesitaba?».

El perro fiel

Una pareja de jóvenes tenía varios años de casados y nunca pudieron tener hijos. Para no sentirse solos, compraron un cachorro pastor alemán y lo amaron como si fuera su propio hijo. El cachorro creció hasta convertirse en un grande y hermoso pastor alemán.

El perro salvo, en mas de una ocasión, a la pareja de ser atacada por ladrones. Siempre fue muy fiel, quería y defendía a sus dueños contra cualquier peligro.

Luego de siete años de tener al perro, la pareja logro tener el hijo tan ansiado

Los Designios de Dios.

Francisco cursa el último semestre de Arquitectura y la temporada de exámenes ha comenzado. Francisco se ha distinguido por ser un joven dedicado a sus estudios sin descuidar el trato amistoso y confidente con algunos de sus compañeros de la carrera así como con sus 5 hermanos y sus padres.

Durante toda la carrera ha realizado sacrificios importantes para mantener impecable su historial y ahora en la recta final se ha encomendado de manera particular a Dios a quien está ofreciendo construir un templo en algún momento de su carrera

¿Me Amas?

Un día, temprano por la mañana, me levanté para observar la salida del Sol, ¡Oh, la belleza de la Creación de Dios queda más allá de la descripción!
Mientras observaba, alababa a Dios por su bella obra. Mientras estaba sentado ahí, sentí la presencia del Señor conmigo.

Entonces, Él me preguntó, «¿Me amas?»
Yo contesté, «¡Por supuesto, Dios! ¡Tú eres mi Señor y Salvador!»
Entonces me preguntó «Si estuvieras físicamente incapacitado, ¿aún me amarías?»