Dénle ustedes de comer

Pasaje bíblico: Mateo 14.14-15:
“Al bajar Jesús de la barca, vio la multitud; sintió compasión de ellos y sanó a los enfermos que llevaban. Como ya se hacía de noche, los discípulos le dijeron: -Ya es tarde, y este es un lugar solitario. Despide a la gente para que vayan a las aldeas y compren comida”.
La respuesta del Señor fue desconcertante: “¡Dénles ustedes decomer!”. Y los discípulos naturalmente quedaron asombrados: ¿darde comer a más de cinco mil personas?

En muchas ocasiones también nosotros nos sentimos impotentes ante algún pedido que entendemos está mucho más allá de nuestras posibilidades.

No te sientas menospreciado

Cuando decidimos emprender el camino del servicio cristiano, teníamos al frente un enorme campo de oportunidades, y en cada uno de ellos veíamos la ocasión de darle la gloria a Dios, y no importaba si se trataba de hacer limpieza en el templo, distribuir material Bíblico por las calles, cantar en el coro, dar nuestros diezmos y ofrendas o visitar a los enfermos.
Poco a poco el tiempo va pasando, y en la mayoría de los casos, vemos que lo que hemos hecho, pronto queda en el olvido de los seres humanos, es como querer observar la huella que deja la serpiente sobre la peña.

Esos momentos, duelen en el alma, sobretodo cuando estamos pasando momentos de pruebas, y comenzamos a recordar nuestro comportamiento dentro del Reino de los Cielos, y vemos que nuestra vida ha estado orientada a vivir para Dios.

La muñeca y la rosa blanca

Me apresuré a la tienda para comprar algunos regalos de última hora de Navidad. Miré a todas las personas y me comencé a quejar. Me gustaría estar aquí para siempre y yo tenía mucho que hacer. La Navidad estaba comenzando a ser una lata. Yo deseaba sólo dormir un poco durante la Navidad. Pero me apresuré lo mejor que pude a través de todas las personas al departamento de juguetes.

Una vez que fui al pasillo murmuré a mi mismo  los precios de todos estos juguetes y me pregunté si los nietos jugarían con ellos. Me encontré en el pasillo de muñecas.

Dios vive debajo de la cama

Mi hermano Kevin piensa que Dios vive debajo de su cama. Al menos eso es lo que le oí decir una noche. Estaba rezando en voz alta en su cuarto oscuro, y me detuve frente a su puerta cerrada a escuchar. «¿Estás ahí, Dios?» dijo. «¿Dónde estás? Ah, ya entiendo. Debajo de la cama.» Me reí en voz baja y de puntillas fui a mi cuarto.

Las perspectivas únicas de Kevin son a menudo una fuente de diversión. Pero esa noche algo más generó por largo tiempo el humor. Me di cuenta por primera vez el mundo muy diferente que vive Kevin,

El cirujano

Una reportera fue invitada una vez por un renombrado cirujano a contemplar una difícil operación que iba a realizar.

Mientras el cirujano llevaba a cabo los preparativos necesarios para la operación, parecía confiado, pero un poco nervioso.
Luego, emprendiendo el camino hacia el quirófano, se detuvo un momento e inclinó la cabeza (mientras hacía una breve oración en su interior).

Más tarde durante la operación, sus manos se veían sin nervios … se veían tranquilas …

La reportera expresó su sorpresa de que un cirujano elevara una oración

Dios le busca

En una región montañosa del Kurdistán, todavía reina la costumbre de la «venganza de la sangre». Durante una pelea, un hombre mató a otro y enseguida se fugó, persuadido de que el hijo de la víctima quería vengar a su padre.

Y efectivamente, éste se puso sobre la pista del asesino. La presecución duró varias semanas, hasta el día en que el fugitivo, agotado y hambriento, se durmió de cansancio, sin haber hallado un escondrijo seguro.

Se despertó sobresaltado al sentir una mano sobre su hombro. Entonces capituló diciendo: «No doy más, ya no puedo huir, mátame ahora mismo; es lo que merezco».

Una carta sin leer

Un cierto joven yacía moribundo en India. Hacía algunos años había abandonado su hogar y «malgastado su dinero». Viéndose en la mayor miseria, escribió a su padre que le enviase dinero y ayuda.

A su debido tiempo recibió una carta de su padre, y con gran ansiedad miró dentro del sobre para ver si contenía algún cheque o giro postal. No encontrado nada en el interior del sobre, cogió la carta y con gran ira e impaciencia la arrojó hacia un lado sin leerla.

Habiendo empeorado y viendo que su fin  se acercaba,

¿Leyó usted los Salmos?

El Libro de los Salmos es el más largo de todos los libros que componen la Escritura. Es un conjunto de poemas que al principio se cantaron. El libro de los Salmos se le llama el corazón de la Biblia, no porque se encuentre en el centro, sino porque en él se hallan expresados muchos sentimientos, en particular los que se le pueden atribuir al Enviado de Dios: Jesucristo.

Al leer los salmos no encontramos a Dios revelado como Padre (para esto esnecesario leer el Nuevo Testamento).

En los brazos de Dios

No creamos que sólo cuando se es niño se puede tener el consuelo de unos brazos que nos alcen cuando nos sentimos tristes o tenemos miedo. Pensemos que aún siendo adultos, esos brazos se extienden para contenernos en los peores momentos.

Para un niño no hay consuelo mayor que los brazos de sus padres. Si se caen, se lastiman, si un juguete se rompió o alguien les dijo algo feo, si se asustaron o les duele algo, el mejor lugar, el más cálido, son los brazos de papá o mamá.

Parecería ser que hacerle upa a un hijo fuera un acto mágico.

Tiempo de actuar

La mujer se rió cuando me contó de la vez que despertó a su esposo para decirle que estaba de parto y que tenía que ir al hospital. Él saltó de la cama, cayó de rodillas, y dijo: «Cariño, vamos a orar.»

Ella le dijo que no era el momento de arrodillarse a orar. Era el momento de vestirse y salir para el hospital. ¡Era tiempo de actuar!

Ese fue el tipo de mensaje que Dios le dio a Moisés cuando dijo de los israelitas: «¿Por qué clamas a mí?» (Éxodo 14:15). Poco antes, Faraón había permitido a los israelitas salir de Egipto, pero entonces cambió de parecer (vv.5-6). Queriendo traerlos de vuelta, él y su ejército los persiguieron (vv.7-9).