¿Quién empaca tu paracaídas?

Charles Plumb, un graduado de la Academia Naval de los EE.UU., fue un piloto de caza en Vietnam. Después de 75 misiones de combate, su avión fue destruído por un misil tierra-aire. Plumb fue expulsado y lanzado en paracaídas en manos del enemigo. Fue capturado y pasó seis años en una prisión comunista vietnamita. Él sobrevivió la prueba y ahora daba conferencias sobre las lecciones aprendidas de esa experiencia.

Un día, cuando Plumb y su esposa estaban sentados en un restaurante, un hombre en otra mesa se acercó y dijo: «Tú eres Plumb! Usted voló aviones caza en Vietnam desde el portaaviones Kitty Hawk. Usted fue derribado!»

El chofer del sabio

Se cuenta que en los años 20 cuando un sabio era con frecuencia solicitado por las universidades para dar conferencias. Dado que no le gustaba conducir y sin embargo el coche le resultaba muy cómodo para sus desplazamientos, contrató los servicios de un chofer.

Después de varios días de viaje, El Sabio le comentó al chofer lo aburrido que era repetir lo mismo una y otra vez.

«Si quiere», le dijo el chofer, «le puedo sustituir por una noche. He oído su conferencia tantas veces que la puedo recitar palabra por palabra.»

Detrás de cámaras

Pero muchos los vieron ir, y le reconocieron; y muchos fueron allá a pie desde las ciudades, y llegaron antes que ellos, y se juntaron a él. Y salió Jesús y vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas que no tenían pastor; y comenzó a enseñarles muchas cosas. Cuando ya era muy avanzada la hora, sus discípulos se acercaron a él, diciendo: El lugar es desierto, y la hora ya muy avanzada. Despídelos para que vayan a los campos y aldeas de alrededor, y compren pan, pues no tienen qué comer. Respondiendo él, les dijo: Dadles vosotros de comer. Ellos le dijeron: ¿Que vayamos y compremos pan por doscientos denarios, y les demos de comer?

Camino al cementerio

Conocía el camino. Un tiempo atrás lo había transitado llevando a su marido
a enterrar, ahora llevaba a su hijo. Se le hacia muy difícil caminar, sus piernas
parecían de plomo, es el dolor mas grande para una madre tener que llevar al
cementerio a su único hijo, ese muchacho que tanto amaba, en la flor de la edad, en plena juventud, la muerte se lo había arrancado de sus manos, se encontraba destruida y desconsolada.

Vasos de barro

Porque Dios, que ordenó que la luz resplandeciera en las tinieblas, hizo brillar su luz en nuestro corazón para que conociéramos la gloria de Dios que resplandece en el rostro de Cristo. Pero tenemos este tesoro en vasijas de barro para que se vea que tan sublime poder viene de Dios y no de nosotros.

Se dice que quien es padre, no puede sentir más dolor que al momento de sufrir un daño por intermedio de un hijo.

La ovejita perdida

1, 2, 3, 10, 20, 60, 80, 97, 98, 99, ¿99? ¡¡»No puede ser, habré contado mal», dijo!!
Y empezó otra vez a contar 1, 2, 3,…, 99.

No se había equivocado, le faltaba una. Había pasado todo el día llevando las ovejas a donde haya mejores pastos, donde puedan beber agua limpia y cristalina, muy atento estuvo para que ningún animal feroz se acerque a alguna de ellas y haga estragos.

Las despedidas

El significado de la palabra «despedida», no siempre suena igual en nuestros oídos.
Podemos estar en una fiesta de «despedida de soltero» y disfrutamos mucho , lo pasamos muy bien, o podemos estar frente a un féretro «despidiendo» los restos de una persona a la que amamos mucho y sentir que nuestro corazón se rompe a pedazos.

Todos tarde o temprano pasamos momentos de «despedida»

Lo insignificante

Decía también: ¿A qué haremos semejante el reino de Dios, o con qué parábola lo compararemos? Es como el grano de mostaza, que cuando se siembra en tierra, es la más pequeña de todas las semillas que hay en la tierra; pero después de sembrado, crece, y se hace la mayor de todas las hortalizas, y echa grandes ramas, de tal manera que las aves del cielo pueden morar bajo su sombra Marcos 4:30-32

Imaginemos que Jesús le manda el Curriculum Vitae a una consultoria para ver si sus discípulos están listos para seguir con los negocios de su Padre.

El tazón de madera

El viejo se fue a vivir con su hijo, su nuera y su nieto de cuatro años. Ya las manos le temblaban, su vista se nublaba y sus pasos flaqueaban. La familia completa comía junta en la mesa, pero las manos temblorosas y la vista enferma del anciano hacia el alimentarse un asunto difícil. La comida caía de su cuchara al suelo, y cuando intentaba tomar el vaso, derramaba la leche sobre el mantel.

El hijo y la nuera se cansaron de la situación. «Tenemos que hacer algo con papá», dijo el hijo. «Ya he tenido suficiente. Derrama la leche, hace ruido al comer y tira la comida al suelo».

Una historia para recordar

Esta es la historia que le ocurrió hace muchos años a una profesora de una escuela elemental. Su nombre era MS. Murga. Cuando se paró al frente de su clase del Quinto Grado el primer día de clases, les dijo una mentira.

Como la mayoría de los profesores, ella miró a sus alumnos y dijo que los amaba a todos por igual. Pero eso era imposible porque allí, en la primera fila, estaba un niño llamado Lolo Sánchez.