La camisa

Paco de 8 años, entró en su casa, después de clase, pisoteando fuerte. Su padre, que se dirigía al fondo, al verlo entrar, lo llamó para una hablar. Paco lo acompañó desconfiado.

Antes que su padre hablara algo, Paco dijo irritado:

– Padre, estoy con muchísima rabia. Joaquín no podría haberme hecho lo que hizo. Su padre, un hombre sencillo pero sabio, escuchaba a su hijo mientras ese seguía con su reclamo.

Secreto que conviene saber

El secreto de la felicidad no está en las circunstancias que nos rodean, ni en la vida de nuestro propio corazón, sino veamos esto.

Una buena porción de la Biblia cada día, al abrir las ventanas del alma a las promesas del Señor, unas palabras de ferviente oración, uno o dos actos de bondad a la primera persona con quien nos encontremos, harán risueño el rostro y ligeros los pies para la marcha del día.

La naranja y el ateo

Un ateo dictaba una conferencia ante un gran auditorio, y después de haber finalizado su discurso, invitó a cualquiera que tuviese preguntas a que subiera a la plataforma. Después de unos momentos un hombre que había sido bien conocido en la localidad por su afición a las bebidas embriagantes, pero que había sido salvo recientemente, aceptó la invitación, y sacando una naranja del bolsillo comenzó a pelarla lentamente.

Los tres sobres

La gente dice que hay dos formas de aprender:

Por la experiencia, la cual se obtiene de los errores cometidos; y por la sabiduría, la cual se obtiene de los errores de otros.

Recomiendo que hasta donde sea posible, se aprenda de los errores de otros.

Aprender de los fracasos es siempre más fácil con la ayuda de un buen consejero. Después que cometo mis errores garrafales

Aceptación de sí mismo

El hombre, es corona de la Creación. El hombre refleja la imagen de Dios en él. El hombre es la máxima expresión del poder de Dios; aunque dañada y deteriorada la imagen del Señor sigue vigente en cada ser humano, sin
importar que sea hombre o mujer, sabio o indocto, rico o pobre y sin importar el color de su piel.

El hombre ha sido coronado de honra (vr. 5). Posee un alma viviente= consciencia, inteligencia, sabiduría, voluntad, emociones y sentimientos, que ningún otro ser creado posee y, mucho menos los animales, los cuales actúan por instinto.

En mi auto, manejo yo

«Los limpiaparabrisas recorrían el cristal, pero me costaba mucho trabajo visualizar el panorama. ¿Debía pasarle el control a mi papá? ¡No! Era mi auto. ¿Quién, sino yo, sabía a dónde ir y por qué…?»

El tránsito ligero de la tarde me animaba a acelerar y no desaproveché la invitación. Noté la tensión de mi padre, pues se sujetó del asiento y verificó que su cinturón de seguridad se hallara bien afianzado.

La encuesta

Jesús y sus discípulos salieron hacia las aldeas de Cesárea de Filipo. En el camino les preguntó: — ¿Quién dice la gente que soy yo? —Unos dicen que Juan el Bautista, otros que Elías, y otros que uno de los profetas —contestaron. —Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo? —Tú eres el Cristo —afirmó Pedro. Jesús les ordenó que no hablaran a nadie acerca de él. Marcos 8:27-30

¿Cómo van las encuestas? Unos dicen que eres un profeta, otros opinan que eres Juan Bautista resucitado

El bote

De nuevo Jesús llamó a la multitud. —Escúchenme todos —dijo— y entiendan esto: Nada de lo que viene de afuera puede contaminar a una persona. Más bien, lo que sale de la persona es lo que la contamina.

Después de que dejó a la gente y entró en la casa, sus discípulos le preguntaron sobre la comparación que había hecho. — ¿Tampoco ustedes pueden entenderlo? —les dijo—. ¿No se dan cuenta de que nada de lo que entra en una persona puede contaminarla? Porque no entra en su corazón sino en su estómago, y después va a dar a la letrina. Con esto Jesús declaraba limpios todos los alimentos.

El ciego, el enfermo y el muro

Dos hombres, gravemente enfermos, compartían el mismo cuarto en un hospital. A uno de ellos lo hacían sentar una hora por día recostado en su respaldo para favorecer un drenaje. Su cama daba a la única ventana del cuarto. La cama del otro, en la otra extremidad quedaba al margen de toda posibilidad de ver hacia afuera.

Los enfermos, tanto como podían, pasaban horas conversando desde sus camas, evocando sus familias, sus trabajos, sus amigos, sus viaje

Si mi papá duerme, no lo despierte

En una reunión del ejercito de salvación había un hombre que estaba dando su testimonio sobre lo que Jesús había hecho por él. En la muchedumbre se encontraba un burlador, este provocador le dijo al hombre que estaba dando su testimonio: “cállate, tu sólo estas soñando, sólo sueñas”.