El cojo.

El dueño de una tienda estaba colocando un anuncio en la puerta que decía:»Cachorritos en venta». Esa clase de anuncios siempre atraen a los niños, y pronto un niñito apareció en la tienda preguntando: «¿Cuál es el precio de los perritos?.

El dueño contestó: Entre $30 y $50».

El niñito metió la mano en su bolsillo y sacó unas monedas:

El amigo del abuelo.

El abuelo era un hombre de carácter fuerte, era tenaz, trabajador y respetuoso de las ideas de los demás. En cierta ocasión en que platicaba con varias personas en una comida organizada por él, que por cierto eran muy frecuentes.

Uno de los vecinos, mientras conversaba, se quedó mirando un recipiente grande que estaba en una esquina de la casa y preguntó:

La fiesta de cumpleaños.

Jamás olvidaré el día en que mamá me obligó a ir a una fiesta de cumpleaños, cuando estaba en tercer grado. Una tarde llegué a casa con una invitación algo manchada de jalea.

– No pienso ir – dije -. Es una chica nueva que se llama Ruth. Berni y Pat no irán. Invitó a toda la clase. A los treinta y seis.

Mamá estudió con extraña tristeza esa invitación hecha a mano. De pronto anunció:
– Bueno, tú irás. Mañana iré a comprar el regalo