Un cierto anciano se levantó una vez en una reunión y dijo “Me he pasado cuarenta y dos años para aprender tres cosas”.
Escuché con gran ahínco, porque pensé que valía la pena el hallar en tres minutos lo que a otro le había costado cuarenta y dos años el poder aprenderlo.
Dijo que la primera cosa que había aprendido era, que él no podía hacer nada con respecto a su salvación. Efesios 2:8-9 “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe”.
Continuar leyendo “Tres cosas que valen la pena conocer.”