Deja secar tu ira
¿Dónde está Dios?
Todos juntos
Aviva la llama
Cuentan que un rey muy rico de la India, tenía fama de ser indiferente a las riquezas materiales y hombre de profunda religiosidad, cosa un tanto inusual para un personaje de su categoría.
Ante esta situación y movido por la curiosidad, un súbdito quiso averiguar el secreto del soberano para no dejarse deslumbrar por el oro, las joyas y los lujos excesivos que caracterizaban a la nobleza de su tiempo.
Inmediatamente después de los saludos que la etiqueta y cortesía exigen, el hombre preguntó: «Majestad, ¿cuál es su secreto para cultivar la vida espiritual en medio de tanta riqueza?
Enseñar con el ejemplo
En una ocasión una abuela trajo su nieto a Mahamat Gandhi. El niño tenía un apetito insaciable por el azúcar lo cual estaba poniendo en peligro su salud.
“Por favor, ella suplicó a Gandhi, dígale a mi nieto que deje de comer azúcar, ya que se que él lo respeta mucho a usted, yo se que él le escuchará lo que usted le diga. Gandhi les pidió que se fueran y regresaran en cuatro días.
Los días de la semana del cristiano
Lunes – Día de Lavado
Señor, ayúdame a lavar todo mi egoísmo y la vanidad, por lo que pueda servir con humildad perfectaa través de la semana.
Martes – Día de planchado
Querido Señor, ayúdame a planchar todas las arrugasque he recogido, y dame los años para que pueda ver la belleza en otros.
Da un paso
En un centro comercial en Coventry, Inglaterra, los investigadores colocaron coloridos anuncios a lo largo de las barandillas de una escalera que decian: “Subir las escaleras protege su corazón”. A lo largo de un periodo de seis semanas, el número de personas que eligieron subir las escaleras tradicionales en vez de las escaleras mecánicas que había al lado se elevó a más del doble.
Los investigadores dicen que cada paso cuenta, y que el comportamiento a largo plazo sólo cambiará si los anuncios se ven con regularidad.
Seamos como la hormiga
Brenda era una mujer joven a quien se le invitó a que fuera a escalar una montaña. Aunque muy asustada, ella fue con su grupo a un enorme granito acantilado. A pesar de su temor, se puso la correa, agarró la soga y comenzó a subir la cara de esa roca.
Ella había conseguido una repisa donde podría tomar un descanso. Mientras ella colgaba se soltó una cuerda de seguridad y dio a presión contra el ojo de Brenda y golpeó hacia fuera su lente de contacto.
Obedecer a las consignas
En mi lugar de trabajo se hallan dos edificios que son limpiados por dos mujeres. A menudo una de ellas se queja de su jefe, diciendo: ¿Por qué no prohibe a la gente trabajar cuando hago la limpieza?. También se queja del personal: ¿Por qué no pasan por otros corredores cuando acabo de limpiar?
La otra, en cambio, siempre está muy sonriente y realiza su trabajo según las órdenes dadas. Su edificio siempre está limpio. Estas dos mujeres me hacen pensar en dos categorías de personas.