¿Era fe o pretensión?

Mientras el pueblo de Israel estaba en la llanura, desmoralizado por los incesantes ataques de sus enemigos, Jonatán, el hijo del Rey Saúl, y su paje de armas, se preparaban para tomar por sorpresa un puesto de observación enemigo, situado en la cima de una pared rocosa. Dos jóvenes contra un ejército bien organizado, ¿no era un desafío insensato, la pretensión de la juventud? La derrota, ¿no era inevitable? Sin embargo, ellos dijeron: «Quizás Dios haga algo con nosotros, pues no le es difícil salvar con muchos o con pocos«.

Esto era tomarle a Dios la palabra, era el desafío de la fe. Los vemos trepando las rocas con muchos esfuerzos. Su llegada provocó espanto y temos de Dios entre los enemigos.