Si, No, Espera

Me parece que era ayer cuando Magali, la pequeña enferma de doce años, me decía con amargura:»No creo en Dios. Nunca me ha contestado cuando he orado. Vea, es mi tercera estadía en el hospital y no veo progresos».

Entonces traté de explicarle que Dios puede responder de tres maneras diferentes:
Naturalmente, una forma es diciendo «si», es decir, otorgando en seguida lo que pedimos. Pero también puede decir «no» por una única razón: nuestro bien, el bien de nuestro corazón. Cuando el Señor cierra una puerta, sabe lo que hay detrás. «No» es, pues, también una respuesta.