Sol, arena y mar

¿Qué pensamos cuando nos dicen: “Sol, arena y mar”? ¿Descanso? ¿Diversión? ¿Traje de baño? ¿Lentes oscuros? ¿Acapulco? ¿Cancún? ¿Miami? ¿Hawai?

Me fascina ir al mar, si tuviera la posibilidad viviría cerca del océano. El sol dándome los buenos días cada mañana, por las noches siendo arrullado por el sonido de la marea. Muy temprano correr por la playa, acariciado por la brisa. En el atardecer tener una reunión familiar, alumbrados por la puesta de sol. Como dice un comercial de la lotería “Ya me vi”

Estoy describiendo uno de mis lugares favoritos. Seguro Ud. tiene su lugar favorito. Con la edad nos volvemos inexpertos con este asunto de la imaginación, de cualquier modo inténtelo. ¿Se lo imagina? ¿Puede cerrar lo ojos y captar la imagen de ese lugar? ¿Ya se vio?

Ahora le preguntó, y trate de ser lo más honesto posible ¿En su lugar favorito, ahí estaba Dios? ¿Se imaginó a Jesús a su lado? La mayoría de nosotros ya sea consiente o inconscientemente, tenemos la idea de que Dios está en la iglesia (el templo). No tenemos problemas de pensar en Dios cuando estamos en un culto de adoración. No nos cuesta trabajo ponernos espirituales dentro del templo.

Sin embargo Jesús no sólo estaba en el templo o en las sinagogas, también estuvo presente en fiestas, bodas, reuniones familiares, funerales, panteones, en el desierto y hasta en la playa. Sí, ahí estaba Dios, sol, arena y mar. ¿Fe en la arena? ¿Espiritualidad con el calor? ¿Adoración con bikini?

Dios está en todos lados, una mujer le preguntó ¿Dónde debemos adorar a Dios, en este monte o en el templo de Jerusalén? Jesús respondió: “Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre”

¿Qué piensa cuando le dicen: “Sol, arena y mar?

Andemos con Jesús en cualquier lugar. Sin duda mí lugar favorito estaría incompleto sin Él.

Enviado por Alejandro Cunillé