La caminata es parte del regalo.

La caminata es parte del regalo.

Recientemente leí una tierna historia acerca de una niña del África que me conmovió por completo. La pequeña sorprendió a su maestra con un precioso regalo.

Cuando la maestra abrió el presente, encontró una hermosa ostra marina. Rápidamente preguntó a la niña dónde había encontrado aquella extraña y preciosa ostra.

La pequeña le dijo que aquellas ostras sólo se encontraban en una determinada playa. La maestra se conmovió al escuchar estas últimas palabras porque sabía que la niña había caminado muchos kilómetros para recoger dicha ostra.

La maestra no pudo contener las lagrimas que vertían por sus ojos y con voz quebrantada le dijo: «Cariño, no debiste haber ido tan lejos…» La niña, mirándole a los ojos y con una sonrisa en sus labios, contestó: «La larga caminata es parte del regalo.» «La larga caminata es parte del regalo…»

Esta historia me recuerda al regalo más grande y sacrificado de toda la historia humana. El regalo de la vida eterna.

La Biblia dice que » la dádiva o el regalo de Dios es la vida eterna.» Pero para que este regalo pudiera efectuarse, Jesús tenía que recorrer una largo camino de rechazo y sufrimiento que desembocó en la cruz, cuando los pecados de la humanidad fueron colocados sobre él.

Jesús entregó su vida, derramó su sangre, murió por nuestros pecados. «Esta larga caminata de sufrimientos y muerte formaba parte del regalo de la vida eterna.

A propósito… ¿ya recibiste el regalo de la vida eterna? La forma de hacerlo es muy sencilla, eleva una oración a Dios pidiendo la limpieza de tus pecados e invita a Jesús a vivir en tu corazón.

Señor Jesús, yo te acepto como mi único y suficiente Salvador de mi vida y de mi alma. Señor Jesús, perdóname todo lo que te he ofendido de pensamiento, palabra y obra; lávame y límpiame con tu preciosa sangre; escribe mi nombre en el libro de la vida. Séllame con tu Espíritu Santo Gracias Señor; en el nombre de Jesús Amén.