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Reflexiones

Fragante olor

A unas cuadras de mi casa hay una avenida llena de grandes árboles, unos arbustos que en el verano están llenos de flores, da placer caminar por esas calles que despiden una agradable fragancia a tilo, un aroma que llena todo el ambiente, hasta los locales del centro comercial se llenan de ese perfume, es muy placentero recorrer a lo largo y ancho toda esta arboleda.

Mientras transitaba por ella y sentía ese suave y penetrante aroma, me acorde de San Pablo, cuando les hablaba a los habitantes de Corinto, y les decía que somos como un perfume que da vida, a medida que vamos transitando tenemos que despedir olor a Cristo.

Dice las Sagradas Escrituras que para los que creen es olor a vida.

Es bueno que cada día nos preguntemos; si mi forma de actuar, mis pensamientos, mi conducta, mi proceder, si mi boca será admitida por el Señor  ¿estaré despidiendo ese “olor fragante?

Que siempre este solicito para el necesitado, que tienda la mano al menesteroso, que me acuerde de los huérfanos y las viudas y así como la avenida se llena del perfume del tilo mi vida despida una fragancia aceptable y agradable, “ese olor a Cristo”.

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