Reflexiones

"Esfuérzate y se valiente"

“Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes. Porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas” Josué 1:7 

En los preparativos para la conquista de Canaán Dios le prometió a Josué que nadie le podría hacer frente en todos los días de su vida. También le hizo saber que así como estuvo con Moisés de igual manera estaría con él, no le dejaría, ni le desampararía. Sin embargo, en el capitulo uno del libro de Josué Dios requiere de su siervo dos virtudes indispensables esfuerzo y valentía. Dios no ha cambiado su manera de pensar hoy, él requiere que sus hijos nos mantengamos en pie de lucha frente a las adversidades.

A continuación quiero ayudarte a entender ciertos principios que debes poner en práctica cuando el desanimo toca a tu puerta. A propósito, quiero que también entiendas que la única gente que se desanima son aquellos que luchan por algo grande. El desanimo rara vez toca al corazón de la gente sin visión. El desanimo es el arma que el enemigo usa cuando un hombre o mujer de Dios sabe lo que quiere.

Esfuérzate 

Esforzarse significa continuar hacia delante, es un paso más, la milla extra que debemos caminar antes de la victoria final. La gente que triunfa nunca mira atrás. La diferencia entre lo ordinario y lo extraordinario es el esfuerzo extra. Los hombres y mujeres de éxito son aquellos que hacen las cosas que la gente ordinaria no desea hacer. Esforzarse significa olvidar lo que queda atrás. Hay muchas cosas que están en nuestro pasado: victorias, fracasos, traiciones, desprecios. Esforzarse significa soltar el pasado y asirse del futuro. Nadie puede cambiar el pasado, todos podemos escribir el futuro.

“Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado, pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que esta delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.” Filipenses 3:13-14.

Se valiente 

El valor no significa ausencia de temor, todos los hombres hemos sentido miedo en algún momento. El valor es la capacidad para continuar a pesar de los temores. La mejor manera de ser valiente es enfrentar lo que tememos. Es mejor hacer las cosas con miedo que no hacerlas porque tememos. Dios no nos ha dado el espíritu de cobardía, sino de poder, amor, y dominio propio.

“Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones, por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, y se traspasen los montes al corazón del mar; aunque bramen y se turben sus aguas, y tiemblen los montes a causa de su braveza.” Salmos 46:2

No desmayes 

Desmayar significa perder las fuerzas. Es muy fácil desmayar cuando hacemos las cosas con nuestro brazo de carne. Mi esposa Kim me dijo en una ocasión: “Juan Carlos siempre debemos oír la voz del Espíritu Santo antes de emprender cualquier tipo de labor. Todo lo que se empieza en la carne requiere mucha energía para mantener y no tiene la promesa de la bendición de Dios.” La mejor manera de evitar desmayar es hacer las cosas a la manera de Dios y en el tiempo de Dios.

“El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas: levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán y no se fatigarán.” Isaías 40:29-31. 

Salutaciones Finales 

Esfuérzate, se valiente y no desmayes. No le permitas al desanimo cortar en dos los grandes planes que Dios tiene con tu vida. El Señor ha prometido estar contigo para librarte. Los grandes propósitos conllevan a grandes batallas, las grandes batallas terminan en grandes victorias, y las grandes victorias cimentan nuestra fe a mayor profundidad. Cuando el desanimo toca a tu puerta simplemente no respondas, no le abras, y no le des entrada. Déjalo afuera de tu corazón.

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