Vida Cristiana

Compasión con patas

En aquellos días, como había una gran multitud, y no tenían qué comer, Jesús llamó a sus discípulos, y les dijo: Tengo compasión de la gente, porque ya hace tres días que están conmigo, y no tienen qué comer; y si los enviare en ayunas a sus casas, se desmayarán en el camino, pues algunos de ellos han venido de lejos. Sus discípulos le respondieron: ¿De dónde podrá alguien saciar de pan a éstos aquí en el desierto? Marcos 8:1-4

En México hay una cantante que se ha hecho famosa por las letras de sus canciones, Paquita la del Barrio. Sus canciones están llenas de insultos para los hombres. Hay una canción titulada “Rata de dos patas” y toda la canción está insultando a un hombre. Son de esas canciones que cuando uno la escucha dan risa. Aunque no debería ser de ese modo porque es una falta de respeto para el sexo masculino. Sin embargo nadie se ofende ¿por qué?

Evidentemente esta canción esta dedicada a todos los “hombres” que tratan mal a las mujeres. Para que no hubiera dudas a quien va dirigida la canción dice exactamente “rata de dos patas te estoy hablando a ti”. Lo dice de una manera generalizada para que cada quien revise si cumple con lo señalado en la canto. Como en México decimos ¿a ver a quién le queda el saco?

Estoy seguro que la mayoría no se identifica con la clase de persona a la que se refiere la canción por eso le da risa. No los culpo, la verdad, ¿a quién le gustaría identificarse con eso? Con una rata de dos patas. A nadie. Pero de que hay “hombres” justo como la canción dice los hay. Paquita la del Barrio lo único que hace es evidenciar el problema. Nos señala que existen ratas de dos patas.

Jesús hace lo mismo pero de manera contraria. El quiere que sus discípulos se den cuenta de una necesidad, quiere señalar que hay algo mal lo cual sus discípulos no se han dado cuenta. Faltan hombres con compasión, es decir falta compasión con dos patas.

A Jesús no le checa el cuadro que está viendo.

Una multitud.

Tres días con él.

Vienen desde lejos.

Discípulos nada preocupados.

Definitivamente algo esta mal. Faltan hombres de Dios en el cuadro. Esta es la segunda vez que pasa exactamente la misma situación. Los discípulos aún no han aprendido.

Jesús manda llamar a sus alumnos y les empieza a dibujar el cuadro. Empieza dibujando lo que hace falta: La compasión, “Tengo compasión de la gente”, dice el Maestro. Continúa con las pinceladas recalcando el problema. Desde hace tres días están conmigo y ya se las termino la comida, si les digo que se regresen a sus casas se van a desmayar pues vienen desde lejos.

Prácticamente Jesús le dice a sus discípulos ¿No se han dado cuenta del problema? Falta compasión. ¿Por qué no hemos hecho nada?

Los alumnos del maestro, le contestan “¿De dónde podrá alguien saciar de pan a éstos aquí en el desierto?” Otra manera de decirlo es “¿Cómo podemos nosotros hacer algo?”

Es verdad, los discípulos no han aprendido nada, pero no seamos tan duros con ellos. Hoy en día hay guerra, hay corrupción, ya no hay valores, hay mucha delincuencia, hay pobreza, hay injusticias… La verdad es que falta Compasión de dos patas. Faltan verdaderos discípulos de Jesús.

¿Qué estás haciendo tú por tu país, por tus vecinos, por tu familia, por tu comunidad de fe?

Que nuestro sello sea la compasión, seamos literalmente una Compasión con patas.

Enviado por Alejandro Cunillé

A CONTINUACIÓN DEJE SU COMENTARIO A ESTE ARTICULO